Prisiones cotidianas, por Mónica Olivares

Prisiones cotidianas

Siempre culpable,
en estas madrugadas solo hay

sueños sin cumplir,

calles vacías,

luces apagadas,

                                 las llaves que olvidé en manos ajenas,

camas solitarias bajo la penumbra,

almohadas impenetrables,

                                 mis dedos sin uñas,

el reloj con manecillas de fuego,

                                 mi rostro lleno de cicatrices,
sábanas que incendian el vacío,
ronquidos que apagan el silencio
en esta prisión

     donde las únicas cadenas

     son mis brazos.

Mónica Olivares. México.

Otras publicaciones de la misma autora:

Batalla                                   Exilio voluntario               Lucidez

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