¡FELIZ 2016!

¡¡PARÉNTESIS OS DESEA FELIZ AÑO!!

Happy NewYear

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Copo de nieve, por María Luisa Monterrey (Taller literario)

Aquí tenéis a la primera autora que se ha atrevido a participar en nuestro taller, ¡gracias María Luisa! Esperamos vuestros comentarios.

Copó de nieve.

Al verte, un calor invadió el pecho,
presentimiento le llaman;
cómo si el copo de nieve que cubría mi corazón se derritiera,
la primavera lo inundó todo.

Todo esté tiempo jugué en la nieve,
me preparaba a tu llegada,
a descubrirte e intentar derretir el copo de nieve que en ti habitaba.

El invierno es sabio,
es el período tranquilo de duelos,
de sanar;
congelar las penas y dar paso a lo bueno que espera por nosotros.

Déjame darte mi calor,
que mis brazos te abriguen,
mis besos derritan poco a poco cada copo de nieve dejado en el pasado,
ese hielo acumulado en los años,
derretir el frío que invade tu bello corazón,
que también me reconozcas;
recibir juntos la primavera.

Taller literario: Día Mundial de la Nieve

María Luisa Monterrey, “La romántica”. México.

copo de nieve

 

Otros participantes:

Yuki Onna, por Juan Carlos Cortes

Blanca, por Jorge Ochoa

Porque siempre quise conocer la nieve, por Geovanny Soto

Nieve, por Le Mat

Taller literario: Día Mundial de la Nieve

Con motivo del Día Mundial de la Nieve, que tendrá lugar, como todos los años, el 19 de enero, queremos proponeros una actividad especial: un concurso que funcionará a modo de taller, para fomentar tanto la escritura como la lectura crítica, y poder aprender unos de otros.

día mundial de la nieve

La celebración del Día Mundial de la Nieve tuvo lugar por primera vez en el año 2012, y fue una iniciativa de la Federación Internacional de Esquí (F.I.S.), que surgió a partir de su campaña Lleva a los niños a la nieve, con el eslogan “Todos los niños deberían poder tener la fascinante experiencia de la nieve”. Su objetivo principal es promocionar los deportes de invierno en la nieve (sobre todo el esquí) y el contacto con la naturaleza.

Sin embargo, nosotros os proponemos una perspectiva más amplia. Como siempre, el tipo de texto con el que podéis participar es totalmente libre, todo vale: poesía, cuento, relato, carta, ensayo, artículo… Y la temática es, cómo no, la nieve. Podéis hablar de la nieve como tal, del invierno, el esquí u otros deportes, la experiencia de los niños en la nieve… cuanto más originales seáis, mejor.

Para participar tenéis que enviar vuestro texto a parentesissite@gmail.com. No olvidéis incluir:

  1. El título de vuestro texto.
  2. El nombre con el que queréis firmar y nacionalidad.
  3. Una foto o dibujo que acompañe a vuestro texto (opcional)
  4. Cada participante podrá presentar un máximo de dos textos al taller.

El taller funcionará del siguiente modo:

  1. Los textos de los participantes irán publicándose según vayamos recibiéndolos, sin ningún tipo de filtro, desde mañana, 29 de diciembre, hasta el 18 de enero.
  2. Los propios participantes, Paréntesis y cualquier lector que lo desee, comentarán los textos, aportarán sus opiniones y correcciones y votarán (el voto será válido con un “me gusta” en la publicación). Por lo tanto, los propios participantes serán a la vez escritores y lectores, y se convertirán en jueces.
  3. El día 19 se hará el recuento. El texto con más “me gusta” y mejores críticas, será el ganador.
  4. Para que os resulte más sencillo acceder a todos los textos participantes en el taller, podréis encontrarlos en la pestaña Talleres, dentro de las categorías Miscelánea y Concursos literarios.
  5. El premio será un libro digital a elegir entre los siguientes:
    1. La princesa del abismo en la mirada, de F.K. Essaza y Andrea Nunes (formato PDF)
    2. El alquimista, de Paulo Coelho (formato ePub)
    3. Veronika decide morir, de Paulo Coelho (formato ePub)
    4. La fortuna de Matilda Turpin, de Álvaro Pombo (formato ePub)

¡Mucha suerte a todos, esperamos vuestros textos y comentarios!

Jenny Fernández y Juan Carlos Cortes Saraza, finalistas del concurso de Navidad

Como habíamos prometido, aquí tenéis también los textos de los finalistas del concurso de Navidad: Jenny Fernández (España) y Juan Carlos Cortes Saraza (Colombia) ¡Enhorabuena y muchas gracias por haber participado!

Querido Papá Noel

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Querido Papá Noel:

Como supongo que con tantas tecnologías te habrás modernizado ya y las cartas este año te llegarán vía e-mail, yo haré lo mismo… pero solo por esta vez.

Este año quiero pedirte ‘lo de siempre’, como en la cafetería donde desayuno cada mañana. No quiero nada para mí y tampoco nada material para nadie, quiero que te escriban las cartas en papel de su puño y letra, quiero que se arruinen las compañías telefónicas porque todos prefiramos hablar cara a cara para poder mirarnos a los ojos. Que las risas no se lean y se oigan, que contagien. Que la paz no sea una paloma blanca, ni un símbolo, ni siquiera Jonh Lennon; que la paz sea real. Que la gente ame de verdad. Quiero bibliotecas llenas de libros con magia como en las películas americanas.

Quiero lectores porque el mundo ni siquiera necesita poetas, necesita poesía.

Jenny Fernández. España.

(Autora de Los suspiros de Nay)

Invierno en Navidad

invierno en navidad

El invierno no había dado tregua. Aquel pequeño pueblo parecía condenado a perecer sepultado bajo un manto blanco. Poco a poco su actividad disminuyó; lo que a un principio parecía un anticipo de una navidad como las demás, fue empeorando hasta acabar con las ilusiones de una festividad cálida y encantadora.

Los niños dejaron de jugar con la nieve, no hubo oportunidad de celebrar la novena comunitaria que cada año se rezaba. La promesa de diversión y descanso se transformó en la obligación de recoger leña, abastecerse de provisiones y racionar todos los alimentos. Cada mañana los hombres hacían brigadas para despejar un poco los caminos y conseguir cualquier cosa que tuviera utilidad para afrontar la cruda estación.

En la víspera de navidad, la celebración fue opaca, la acostumbrada misa fue una ceremonia corta en donde el frío anuló cualquier muestra de devoción, la comunión fue recibida en medio de la helada, y la buena intención de los feligreses fue castigada con una temperatura que taladraba los huesos. En un acto de constricción un grupo de jóvenes fueron al campanario y tras forcejear con una cuerda congelada, pudieron tocar la campana, logrando salvar uno de los rituales decembrinos que el invierno se empeñaba en robar.

Con el transcurso del día, la nieve cayó con más fuerza, recluyendo a cada familia al interior de sus casas. En un  intento de salir adelante a los contratiempos, en cada hogar se hizo lo necesario para recibir de la mejor manera posible la Nochebuena. Los niños improvisaron un pesebre con sus escasos juguetes, los padres alimentaron el fuego con cualquier material utilizable y las madres prepararon con todo su corazón una modesta cena navideña. Esta vez la perdiz, el conejo y los embutidos fueron reemplazados por carne curada; la natilla y la torta de reyes por masitas de harina dulces o saladas. Por si fuera poco los juguetes empacados para la ocasión tuvieron que ser utilizados como combustible y las peticiones de regalos se transformaron en deseos de un mejor clima.

Conforme la medianoche se acercaba, el frío fue desplazado por la calidez del amor filial, no hubo una gran celebración pero en consecuencia todos los esfuerzos por conmemorar la navidad, habían afianzado los vínculos entre cada familia ya que aprendieron a encontrar la luz en la adversidad.

Una hora antes de la nochebuena el silencio fue interrumpido por los gritos de un hombre que pedía posada para su familia. Una gran cantidad de ojos curiosos se asomaron a las ventanas. En efecto en medio de la fuerte nevada una pareja acompañada por un burro recorrían con dificultad el camino. Conscientes de la desdicha de los forasteros y dispuestos a ayudar al prójimo, las puertas de las casas se abrieron para recibir a los viajeros. Sin detenerse a escoger, la pareja entro a la casa más cercana.

Una vez dentro, los anfitriones ubicaron a sus huéspedes, incluida la bestia, cerca de la chimenea para que recobraran el calor. Con presteza los niños de la familia trajeron mantas y toallas, el padre tomo la ropa empapada y la madre les brindo con devoción una porción de la cena navideña. Los forasteros aceptaron en silencio las atenciones. Después de comer y recuperar el calor, agradecieron con alegría la ayuda prestada. El hombre explico que tenían que viajar sin importar el clima, si querían llegar a donde sus padres a tiempo para el parto de su esposa. Fatigada la mujer se durmió pronto y la conversación quedo aplazada para el otro día. Por lo menos la hospitalidad del pueblo y de aquella familia les había salvado la vida.

Al amanecer la familia comprobó consternada la partida de sus huéspedes, en el lugar donde la mujer embarazada había dormido encontraron una estrella de oro. Dispuestos a averiguar el rumbo de sus invitados los anfitriones salieron de la casa, para descubrir que la nieve ya no caía y milagrosamente  el pueblo ya no estaba tapado por aquel manto blanco. Junto con los demás habitantes recorrieron las calles constatando que el motivo de sus preocupaciones se había desvanecido y en su lugar pequeños brotes de hierba se asomaban. El detalle más grandioso lo encontraron en la plaza del pueblo en donde un hermoso nacimiento adornaba la mitad del lugar, devolviéndoles la alegría a todos.

Con júbilo la familia anfitriona reconoció en los rostros de las figuras de San José y la virgen María, las identidades de la misteriosa pareja a la cual le habían brindado posada en Nochebuena y que en virtud de sus buenas intenciones habían propiciado un milagro, liberándolos de la amenaza invernal.

Juan Carlos Cortes Saraza (Shiogen). Colombia.

 

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Le Mat y Mónica Olivares, ganadores del concurso de Navidad 2015

villancico

Villancico

 

Después de cenar, faltando para las doce,
yacía cufifo mi viejo, bebiendo
un scotch,
empezando su show.

Ni siquiera le importaba que fuese
familiar
su vanidad;
siendo él Papá Noel
estaba todo en su poder.

En la blanca madrugada aún se escuchaban
los gritos
pero eso no era lo peor:
manguereando a mi madrina
–que es su hermana–
y a su novio
mientras alguien los grababa
sentenciamos:
“se excedió”.

Arrojé el piano del segundo piso,
hostigado
y con ganas de dormir.
(regalo más ameno
jamás
volví a tener).

Luego, juntos, gran asado
de cordero almorzamos
como si nada pasase…

…cuánto te amo, ¡Navidad!

Le Mat. Chile.

 

Sollozos navideños

En una cama vacía

Perdieron la memoria

Con caminos distintos en el mismo laberinto

Amor y odio comparten el mismo cuarto.

Los petardos suenan afuera,

interactuan gritos,

propósitos que nunca se cumplirán,

doce deseos que se convierten

en miles

y seguimos aquí

en la cama

vacía

compartiendo sueños

navideños

que nunca trajeron

las vísperas.

Mónica Olivares. México.

 

Ganadores del concurso literario de Navidad 2015.

 

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Resultados del concurso de Navidad

¡¡Paréntesis os desea Feliz Navidad!!

 

reno

Y para celebrar este día, ya tenemos los resultados del concurso navideño. Y los ganadores son… ¡Mónica Olivares y Le Mat!
¡Enhorabuena! Entre mañana y pasado nos pondremos en contacto con vosotros para daros vuestro premio, y publicaremos vuestros textos en la web. Además, haremos un especial también con los textos de los finalistas. ¡Gracias a todos por haber participado!

Concurso de Navidad

Mi infancia, por F.K. Esda

Mi infancia

saranda

Yo era feliz en mi choza,
con mi conejito, mi bruja,
mi elefante rosa,
con mi manzana, mi dragón,
mi espada rota.
Lo tenía todo bien guardado
en cajones, en cajitas
dentro del armario,
todo,
mis duendes, mis hadas,
mis secretos, mis cuadros,
todo,
mis cuentos, mis sueños,
mi ratón enamorado.
Todo.
Pero sucedió que una noche…
Una noche
no cerré bien la ventana
y entró el vendaval.
Destrozó mi cuarto,
robó mis secretos,
levantó el suelo,
revolvió el lugar.
No cerré bien la ventana
y, a la mañana siguiente,
no estaban las cosas en su sitio al despertar.
Paula Ekblad, Mi infancia.

F.K. Esda. España.

Este poema forma parte del libro La princesa del abismo en la mirada, por F.K. Essaza y Andrea Nunes.

Otras publicaciones del mismo autor:

Felicidad                   Saranda, la princesa del abismo en la mirada

Ausencia

Caminantes en mi alma, por Ángel Gabriel Luz

CAMINANTES EN MI ALMA

caminantes en mi alma

¡Caminantes nauseabundos! de corazones putrefactos
¡malditos en sus actos! por sus arrebatos
¡pudren la tierra! y enconan la vida
¡camino con ellos! ¡me revuelco en su hedor!
¡soy su hacedor!….
Multitudes caminan a nuestro lado, ¡pregonando su bien!
y sus rostros de bondad esconden su suciedad,
su santidad, ¡blasfema mi rostro! ¡corazones muertos!
¡se comen entre ellos! ¡carne muerta a cambio de amor!
¡amor a cambio de dolor!….
¡Almas encadenadas a su martirio! ¡es mi delirio!
vomitar las pestes de las huestes de su amado Señor
almas sin cordura de corazón y piel dura
¿cuánto durará su existencia?….
Nada es al azar, ¡basta de rezar! solo por rezar
camino a tu lado ser endemoniado que al estar en tu templo
eres el ejemplo de amor al prójimo,
¡huelo tu hedor!….
Camino entre mares, esquivando gusanos
que carcomen mi vida y no hay día
que no muera, algo de mí
trataré de no ser tan humano…

Por Angel Gabriel Luz. El Salvador.

Otras publicaciones del mismo autor: Aves negras                      Muerde mis sueños

Cuenta regresiva, por Fernando Bermúdez

Cuenta regresiva Fernando Bermúdez

            & ahí estabas haciendo arte, curiosa, dramática, bella & sin ninguna posibilidad. Pero radiante, con ganas & llena de amor por lo que crearía; me sonrió & supe que el arte estaba mirándome, sonriéndome, sabía que me quería.

            Estaba tan claro que el destino sonrió, tan claro que ese momento se perdería en el tiempo, pero siempre hay recuerdos, siempre hay lugares donde las miradas se realizan eternas. Hay millones de mitos, de proezas, cuentos & refranes que desaparecen, pero amores como el nuestro no pasan, no mueren, tal vez huyen, toman vacaciones, experimentan amores, se suicidan, renacen, cuentan, lloran o se pierden; pero nunca dejan de vivir con el primero, siempre regresan después de un tiempo a amar, vuelven al atardecer donde nada puede hacerlos volar como ellos.

            Así de loca es nuestra historia, así de amor estamos, llenos hasta el último punto fijo de nuestros universos, somos infinitos en medio de un par de galaxias. Mujer, deja caer tus desgracias, llantos & mantras, déjame conocer el infinito entre tus piernas & alguna que otra muerte pequeña para llegar al cielo.

            Es que el tiempo corre lento, apaga mi luz, el tiempo me atrapa, me recuerda, me detiene a disfrutar, el tiempo me atrapa a ti, es él, el que no deja de pensarnos. Siempre supe que llegaste a mi vida & yo no me detuve, el frío me encapsuló, el calor huía desplazando mis recuerdos; llevo tatuado nuestro encuentro, aunque no se vea se presenta en mis equilibrios, pienso que el universo nos unió para ser insomnio, leyenda & vida.

            Cada día, de cada mes, a cada hora, estás, te vas & vuelves a casa como el mismo frío, te sueño & carezco de conciencia, de luz, mis sábanas son aire que me consume en sangre, en llamaradas de silencio, en penas que nos salvan, que nos atrapan, que se van diciendo adiós, por cada luto sin vernos. Pero seré el aire que entrará en tus pulmones & suspirará libertad.

“Nunca olvides, vida mía, que me vales mucho, como para matarme por cualquier par de ojos que me miren con lujuria”.

Fernando Bermúdez. México.

Otras publicaciones del mismo autor:

Recuérdame                  Tierra                           Noches & Caminos

Caídas nocturnas, por Mónica Olivares

Caídas nocturnas

Bitácoras en una piel extraña

descansan en esta oscuridad

recito en secreto lenguajes

paisajes y cuentos,

no sé si debo cavilar perversión

o vociferar el silencio que guarda mi mente

o mejor aún

terminar

en ti. 

Mónica Olivares. México.

Otras publicaciones de la misma autora:

Lucidez                       Prisiones cotidianas                Apariciones