Idilio y secuencias rotas. Colaboración de Le Mat y Mónica Olivares

Idilio

Estuvimos conversando en un instante

Me pedías mil finales y te reías

Me mirabas a los ojos y te veías

Compartiendo pan, cigarros y melodías

 Con secuelas de romances y simpatía

Todo fluía, y sin cesar, todo danzaba

Todo cantaba, y como nieve, todo caía

Despertando fuimos hebras pasajeras

Extraviadas por Morfeo y sus telares

Pero aunque solo en ellos sonreías

En vigilias pude verte, ¡Todavía!

Saludando las deshoras de la tarde

Despejándose las nieblas de levante

Convirtiéndose al fulgor del mediodía,

¡Contemplando así la magia de la vida!

Le Mat. Chile.

Secuencias rotas

Y ese instante es el caos

de la causa de mis demencias,

de rendirme noche a noche

en un caudal secuencial

de restos en mi memoria,

 entre risas y el sonido te desvaneces .

¿por qué otra vez?

en las estructuras curvas de mi silueta,

en mi silencio adormecedor deletreas

 tu nombre y me despiertas en un desvarío.

Sigo sin verte.

Mónica Olivares. México.

Otras publicaciones de los mismos autores:

Le Mat: Nieve (taller literario)                Villancico (concurso de Navidad)

Mónica Olivares: Caídas nocturnas            Amaneceres perpetuos

 

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Cuento del miedo, por Geovanny Soto Sosa

El hombre manejaba solo, por una carretera solitaria, en una noche oscura de luna nueva. Las estrellas no querían brillar en un cielo tachonado de nubes abotagadas de agua. A ambos lados de la vía, la mala hierba crecía al parecer de su gusto, y las rocas, agazapadas entre aquella, esperaban como serpientes morder un tobillo descuidado.

   Venía de un trabajo, uno cualquiera, pues su vida era una de tantas en medio del desierto de los negocios. Con billetes en el bolsillo, este hombre no tuvo objeción en dejar listo el recorte asqueroso de un personal hambriento de ilusiones. Obeso de soberbia, conducía con la agudeza de su luz de largo alcance para dejar actuar con ingenio a otro tipo de agudeza dentro su mente que, desprovista de escrúpulos, maquinaba cómo abultar más sus cuentas de banco.

   El camino era conocido aunque no lo transitaba a menudo. Ajeno a la distancia por recorrer, más que en el asfalto se concentraba en su buena estrella atrapada con maña y descaro. De pronto, tuvo la impresión que el camino se hacía largo y la calle se angostaba un poco. “Tonterías”, se dijo, y siguió maquinando. En eso, después de una curva, una mujer, a distancia prudente, le hacía señas para que le llevara. Le pasó al lado sin volverla a ver. Se rio, y no le dio importancia. Entonces sintió una presencia dentro de su auto, una persona de más, un ser irradiando furia que le quemaba su nuca. Miró por el retrovisor y… nada. Nadie le acompañaba.

   Sin embargo, la presencia era tan real como el volante que sostenía. “Nervios y cansancio”, se dijo.

   La noche se puso más oscura. Comenzó a llover.

   Conforme avanzaba, le constreñía el cuerpo un calor espeso. Puso el aire acondicionado.

   El hombre seguía conduciendo por una carretera que no terminaba, al igual que el calor. El aire artificial no cumplía.

   El aguacero se burlaba con insolencia.

   Conduciendo con eficacia, el hombre ya solo atinaba a acelerar. Llegar lo más pronto posible a casa. Dejar el calor atrás, la lluvia atrás y a aquella presencia…

   El aguacero golpeaba sus cristales con rabia. La carretera se embadurnaba con esa agua como si fuera ungüento balsámico. Y el hombre no veía el final del viaje.

   Antes de una curva larga como lengua de oso hormiguero, observó de nuevo a aquella mujer haciéndole parada sin reparar en ello, su mente estaba obnubilada. Irritado por tanto, aceleró para mojarla al pasarle al lado, y lo logró. Dos segundos después, al dejar la curva, sintió un par de manos mojadas apretando leve su cuello. Se desesperó. El volante quedó a su albedrío, y, cuando el carro se disponía a caer por un barranco muy hondo, se detuvo abrupto en la orilla. El hombre ya no sintió aquellas manos mojadas, pero vio a una mujer frente al vehículo, bajo la lluvia, apoyando una mano sobre la tapa del motor. Flotaba, con un resplandor azulado apenas perceptible. El hombre sintió un dolor insoportable en el pecho, como si alguien se lo estuviera escarbando con un puñal. Y de pronto, horrorizado, vio como una mano salía de su pecho sosteniendo un trozo de carne putrefacta que parecía latir. Afuera, la mujer, de rostro arrugado y ojos blancos como luna llena, extendía el otro brazo sin su mano.

   El hombre, paralizado de miedo, miró cómo aquella mano se llevaba la carne putrefacta y llegaba hasta la mujer. Luego, apartándose esta del frente, levantó la mano que sostenía al vehículo y lo dejó caer a lo hondo del barranco.

Geovanny Soto Sosa. Costa Rica.

el cuento del miedo

Otras publicaciones del mismo autor:

Porque siempre quise conocer la nieve (taller literario)

Taller literario: 3 temas

Os presentamos nuestro segundo taller literario. En esta ocasión, habrá 3 temas diferentes para elegir, con motivo de 3 celebraciones distintas:

  1. El cáncer: Día internacional contra el cáncer (4 de febrero)
  2. La ablación: Día mundial de la tolerancia cero a la mutilación genital femenina (6 de febrero)
  3. El Carnaval (segunda semana de febrero)

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Para participar tenéis que enviar vuestro texto a parentesissite@gmail.com. No olvidéis incluir:

  1. El título de vuestro texto.
  2. El nombre con el que queréis firmar y vuestra nacionalidad.
  3. Una foto o dibujo que acompañe a vuestro texto (opcional)
  4. Cada participante podrá presentar un máximo de un texto por tema.

 

El taller funcionará del siguiente modo:

  1. Los textos de los participantes irán publicándose según vayamos recibiéndolos, sin ningún tipo de filtro, desde el lunes 25 de enero, hasta el 14 de febrero.
  2. Vale cualquier género, mientras se adapte a la temática: poesía, relato, cuento, ensayo…
  3. Los propios participantes, Paréntesis y cualquier lector que lo desee, comentarán los textos, aportarán sus opiniones y correcciones y votarán (el voto será válido con un “me gusta” en la publicación). Por lo tanto, los propios participantes serán a la vez escritores y lectores, y se convertirán en jueces.
  4. El día 15 se hará el recuento. El texto con más “me gusta” y mejores críticas, será el ganador.
  5. Para que os resulte más sencillo acceder a todos los textos participantes en el taller, podréis encontrarlos en la pestaña Talleres, dentro de las categorías Miscelánea y Concursos literarios.
  6. El premio será un libro digital a elegir entre los siguientes:
    1. Poesías, de Mario Benedetti (formato ePub)
    2. El alquimista, de Paulo Coelho (formato ePub)
    3. Veronika decide morir, de Paulo Coelho (formato ePub)
    4. El plan infinito, de Isabel Allende (formato ePub)

¡Mucha suerte a todos, esperamos vuestros textos y comentarios!

La princesa del abismo en la mirada, por Andrea Nunes y F. K. Essaza

La princesa del abismo en la mirada

Género: Magia, Realismo,  Amor, Erótico, (Poesía y narración)

¿Princesa?
Si tuviera que ser princesa, sería la del olvido. Princesa de la nada. Una princesa perdida en su prisión de cama con doseles y paredes enjoyadas. Princesa triste, de lágrimas en la cara.
Princesa del vacío. En un reino de espinos, hallé una corona y, a falta de más cabezas, fui coronada. Princesa sin caballo. Princesa sin destino. Princesa falsificada. Princesa del sueño de un chico dormido que solo sueña con hadas. Princesa. Dicho así, en sus labios, fue una mentira muy bonita. Me hizo soñar.

Portada Princesa del abismo en la mirada

F. K. Essaza y Andrea Nunes. España.

La princesa del abismo en la mirada

Lo que ves es lo que soy, por Fernando Bermúdez

Lo que ves es lo que soy

Acepto desaparecer, porque me voy apagando como una vela, no hay duda, hago. Me dejo ser en un universo infinito, donde retorno, tomo pausa & vuelvo a crecer entre la tierra, soy arado, regado, atendido & recogido. Como fruto único e irrepetible, sigo creciendo, viendo, autonomizándome, sigo siendo arado por los días, regado por el aire, sigo siendo tierra, que vuelve a su madre, sigo aprendiendo de mis muertos, de los que fui, de los que seré, de esta soledad que me regala un segundero para no tomarme el tiempo tan a pecho, sigo siendo el silencio de un suicida, la risa de un pequeño, las arrugas de una anciana, las estrías de una madre, sigo siendo este universo que seguirá dando vueltas, en todas estas vidas que me esperan.

Camino entre raíces, creciendo a cada legua, me alejo poco a poco a la espera, desaparezco a cada paso,  dejando mis huellas para mi próxima cruzada, me limito a pensar qué seré, cómo actuare, seré acaso un mito o solo es mi realidad queriendo ver como un estúpido; pero aunque lo fuera, creo en la magia, en los sueños, en la gente, creo en todo lo que muchos han dejado de creer, & no tiene nada que ver con dios, soy mi destino, mis destierros & mis noches de insomnio.

He sembrado promesas por ahí, muchas de ellas tienen nombre, capítulos, notas musicales, llevan un calvario como todo el mundo, son sorprendentes, algunas han muerto & con ellas muchas ilusiones; tengo por nombre silencio, & con él tres puntos suspensivos que dirigen mi vida, compleja, misteriosa, insoluta, aventurera, sarcástica, risueña, seria & con muchos abecedarios por descubrir.

Mis días mueren por los nuevos, viven por los viejos, sonríen por los que no conocen, saben que si ellos parten, tendré una experiencia más en mis momentos, saben que escribiré de ellos, que no los dejaré morir en vano, saben que en cualquier tertulia contaré sus hazañas, contaré lo que vivimos juntos, saben que se llamarán pasado, que no los visitaré seguido, que serán leyenda, que tocarán la vida de otros entes & compartirán los días como recuerdos.

Debo decir que lo que ves es lo que soy, que lo que piensas no lo es, que lo que quieres tal vez no ocurra, que cuando las mareas te acechen muerto, & la tierra tome lo que es de ella, puedes cerrar los ojos demasiado fuerte & volver a donde perteneces, volver a la vida, a la lluvia que recorre tu rostro, al sol que calienta tu cuerpo, al frío que estremece tu piel, a los paisajes áridos, tristes, coloridos, imaginantes con piel de jaguar que se dibuja entre las estrellas, volver al amor que es todo un ciclo, que se siente a cada mañana cuando  lo único que posees eres tú & entorno.

La muerte recorre con facilidad cualquier espacio, es amante de los juegos, de la desesperación, de la desolación; siempre deja que la imaginación del hombre se crea poderosa, la deja libre, con cercas por doquier, les deja creer en la eternidad, en mitos & leyendas. La muerte anuncia su llegada, en silencio, sin prisa, disfruta cada instante de la agonía, del dolor & la sobrevivencia del más fuerte. La muerte concluye siempre dejando los cuerpos a su madre, a la tierra. La muerte no se olvida de nosotros, ella nos recibe & nos recoge en tiempo de olvido.

“Soy lo que ves, & lo que ves es todo lo que existe, soy como el Narciso o la Rosa, con espinas, belleza, vida & final”.

Fernando Bermúdez. México.

 

Fernando Bermúdez

Otras publicaciones del mismo autor:

Cuenta regresiva

No me importa

Noches & Caminos

De camino a casa, por Jenny Fernández

De camino a casa

De camino a casa se sumergió en sus pensamientos sin darse cuenta mientras miraba por el cristal del autobús, como siempre, con sus cascos puestos escuchando canciones que, ahora sí, hablaban de él.
Fue entonces, en medio de sus pensamientos y una canción terriblemente cruel que decía “no quiero estar sin ti”, cuando se dio cuenta de que le debía, por lo menos, media vida. Le debía unos ojos, porque él le dejó los suyos para ver su mundo algo menos triste, más mágico, y por supuesto, más libre. Le debía unas manos firmes y que tranquilicen, porque él usó las suyas para sostenerla a ella y llenarla de caricias así como de cosquillas que nunca aceptaba de vuelta. Le debía lágrimas, litros de dulce agua salada que ellos tanto valoraban. Se las debía porque fue gracias a él que aprendió a llorar bien, para limpiar y purificar. Para perdonar, e incluso para curar. Se las debe, porque siempre que las derramó cayeron sobre su pecho que siempre fue, es, y será, la mejor almohada en la que dormirá jamás.
Le debía una espalda también, por cargar con todas las mochilas que llevaba ella sobre la suya mientras aprendía que solo una mochila, era la suya. Le debía una clase práctica de besos en la espalda en forma de agradecimiento, con un ‘gracias’ susurrado al oído, por enseñarle a vivir a cambio… de tan solo un suspiro al dormir, y otro al despertar.
Se dio cuenta pues, de que necesitaba saldar sus deudas con él, a largo plazo y con intereses.

Jenny Fernández, de su libro Los suspiros de Nay. España.

de camino a casa

Resultados del Taller: Día Mundial de la Nieve

En primer lugar, muchas gracias a todos los que habéis participado en nuestro primer taller, y ¡feliz día de la nieve! Hemos tenido cinco participantes, que para empezar, no está nada mal, aunque esperamos tener más en los próximos talleres y, sobre todo, esperamos que los participantes futuros se animen más a comentar los textos de sus compañeros de taller, pues es una parte esencial de esta actividad y ha fallado un poco en esta ocasión.

Como ya sabréis, se conceden dos premios, uno otorgado por el público (balance de comentarios positivos y Me gusta en los textos), y otro otorgado por Paréntesis al texto que más le haya gustado, independientemente de los votos y comentarios de los demás lectores. Los resultados son los siguientes:

  1. El premio otorgado por el público es para Jorge Ochoa, Dueño de mis letras (Blanca), con un balance de 2 Me gusta y 7 comentarios.
  2. El premio otorgado por Paréntesis es para Geovanny Soto (Porque siempre quise conocer la nieve).

¡Enhorabuena a los ganadores! Como se explicaba en las bases del taller-concurso, vuestro premio es un libro digital, a elegir entre:

    1. La princesa del abismo en la mirada, de F.K. Essaza y Andrea Nunes (formato PDF)
    2. El alquimista, de Paulo Coelho (formato ePub)
    3. Veronika decide morir, de Paulo Coelho (formato ePub)
    4. La fortuna de Matilda Turpin, de Álvaro Pombo (formato ePub)

Para solicitar vuestro premio, escribid un correo electrónico a Paréntesis (parentesissite@gmail.com) indicando qué libro preferís.

Aquí podéis leer los textos de los ganadores de este taller:

Porque siempre quise conocer la nieve, por Geovanny Soto

Blanca, por Jorge Ochoa

Y como adelanto, os vamos informando de que el próximo taller será triple, es decir, tendrá tres temas a elegir (o para quien no quiera elegir, se podrá participar con los tres temas): uno será para celebrar el Día internacional contra el cáncer (4 de febrero), otro para el Día Mundial de la tolerancia cero a la mutilación genital femenina (6 de febrero), y el último para celebrar el Carnaval (segunda semana de febrero). Os daremos más detalles a lo largo de esta semana.

 

 

 

Ese secreto que daba hondura a las personas, Patrick Modiano

Del blog literario Calle del Orco

Calle del Orco

Patrick Modiano

He aquí también la prueba de que a un escritor lo marca de forma indeleble su fecha de nacimiento y su época, incluso aunque no participase de forma directa en la acción política, incluso aunque parezca un solitario, replegado en eso que suele llamarse “su torre de marfil”. Y, si escribe poemas, son a imagen y semejanza del tiempo en que vive y no habrían podido escribirse en ninguna otra época.
Es lo que sucede con el poema de Yeats, ese gran escritor irlandés cuya lectura me ha conmovido siempre de manera tan honda: “Los cisnes salvajes de Coole”. En un parque, Yeats está observando a unos cisnes que se deslizan por el agua:

Me ha llegado otro otoño, diecinueve
desde que conté el primero;
vi, antes de haber terminado,
de pronto a todos remontar el vuelo
y que en grandiosos anillos al dispersarse giraban
con estruendo de sus alas.

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Un asalto a la cultura, por Andrea Nunes

UN ASALTO A LA CULTURA
La reforma de la ley de pensiones, que entró en vigor en el 2013, obliga a los escritores a elegir entre sus pensiones o sus derechos de autor (lo mismo sucede con músicos y otros artistas). Es tan absurdo como suena. Escritores reconocidos, como Javier Reverte, Eduardo Mendoza, Antonio Colinas y otros muchos, se ven en esta situación. Un escritor, tras una vida entregada a la literatura, y una larga trayectoria aportando a la cultura y a la intelectualidad, y cotizando legalmente como autónomo, se ve en serios problemas una vez que se jubila en España. La pensión mínima que cobra un escritor retirado es de 600 euros; si gana más de 9.000 euros al año en derechos de autor, ya no puede compatibilizar el cobro de ambos. Para colmo, si cobra su pensión, tampoco es legal que al mismo tiempo cobre algún honorario por conferencias o charlas, por no mencionar qué sucede si gana un premio. Si un autor cobra el premio Planeta y además cobra su pensión, por ejemplo, es un estafador y será castigado por el Estado. Con esto, obligan a muchos autores importantes de la literatura española, a dejar de trabajar, les privan de continuar enriqueciendo a la sociedad con sus aportaciones precisamente en un momento de su carrera en el que probablemente tienen mucho que ofrecer. Esta es la realidad de nuestro país. Un aplauso.

Para comprender mejor el problema y ver más información, podéis leer este artículo de La Vanguardia: El Estado jubila a los escritores; o este otro de El Español: Un premio Cervantes multado por cobrar su pensión y sus derechos de autor.

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