Yuki Onna, por Juan Carlos Cortes (Taller literario)

Yuki Onna

Era imposible que me hubiera perdido, conocía esos parajes muy bien, eran mi territorio, parte de mi rutina. Me enorgullezco de ser calmado, así que evaluó la situación: aún hay luz, no estoy agotado, distingo algunos de los árboles que me rodean, eso apunta a que no he salido de los terrenos que conozco. Sigo caminando tengo la impresión de haber visto ese árbol, le haré una marca para orientarme, es la primera vez que este paraje me engaña.

El recorrido sigue, alcanzo la montaña, parece que me he alejado más de lo que pensaba. La neblina aparece, me preocupo un poco, no estoy preparado para afrontar el frío, conforme la temperatura desciende mi calculada tranquilidad se esfuma. Comienzo un trote desesperado, si la montaña está a mis espaldas, el camino al chalet debe quedar en diagonal, me apego a mis instintos  y corro.

Mis acelerados pasos parecen alimentar la niebla, ahora no veo mucho más allá de tres metros, debo de aminorar la marcha y confiar en que todo pasara, por lo menos ya deben de haber notado mi ausencia. Miro mi reloj y me preocupo más, siento como si hubiera caminado mucho tiempo, pero el aparato indica que no han pasado más de cuarenta y cinco minutos. Me topo con un árbol, para mi angustia es aquel al que le hice la marca; es oficial estoy perdido en mis propios terrenos, algo aquí no anda bien. Apoyo la espalda contra el árbol y me siento por unos momentos, mi cuerpo sucumbe al frío y comienzo a tiritar. Siento movimiento detrás mío y entonces la veo, una silueta se oculta tras la niebla que me obstaculiza, pero estoy seguro era una mujer, me levanto y me acerco al sitio en donde la divise, no hay nada, entonces escucho mi nombre, debe de ser mi compañera, se percató de mis problemas y está buscándome. Giro para orientarme y ubicar la fuente del llamado, mi nombre se repite, quien me busca esta adelante mío, la neblina es la que no la deja encontrarme. Olvido el árbol y vuelvo a sumergirme en el bosque, aquel llamado es mi salvación. El frío atenaza mi cuerpo, el cansancio aumenta y sigo sin dar con el origen de la voz, avanzo a ciegas y entonces la veo.

No es mi compañera pero que importa, delante de mí se halla una diosa y debo de conocerla. Me acerco con lentitud, ella mira al suelo, lleva un hermoso vestido blanco el cual parece fundirse con la neblina, haciéndola parecer irreal, no distingo donde termina, es como si la mujer surgiera desde la nieve que la rodea. Un momento ¿nieve?, pero si en este lugar no cae nieve; miro con más cuidado y me percato que estoy caminando sobre un manto blanco. Tengo la certeza de que algo no está bien, pero esa aparición es magnética, mis piernas se mueven solas. Ya estoy muy cerca, distingo el color de su piel, es muy blanca. Parece que se ha percatado de mi presencia ya que levanta la mirada y distingo sus ojos, son de un azul profundo como si el cielo se hubiera congelado en ellos, su rostro está enmarcado por un cabello negro y lleva una tiara con incrustaciones roja, sonríe revelando una dentadura fina y brillante, y entonces dice mi nombre, lo pronuncia despacio, formando la palabra con aquellos labios azules. Extiende la mano y yo la tomo, los dedos se me congelan mientras me atrae hacia ella, conforme acerca su rostro al mío, siento como la rigidez se apodera de mi cuerpo, oigo la escarcha formarse, por fin me besa y mi consciencia se desvanece, me acuna en sus brazos y deposita en suelo el último aliento de este hombre que se transformó en estatua congelada.

Juan Carlos Cortes Saraza (Shiogen). Colombia.

yuki_onna

Taller literario: Día Mundial de la Nieve

Otros participantes:

Copo de nieve, por María Luisa Monterrey

Nieve, por Le Mat

Porque siempre quise conocer la nieve, por Geovanny Soto

Blanca, por Jorge Ochoa

 

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2 comentarios en “Yuki Onna, por Juan Carlos Cortes (Taller literario)

  1. Hola Juan Carlos. En primer lugar, te felicito, muy buen relato.
    Te explico a continuación los pequeños fallos, para cumplir con la didáctica del taller:
    1. Acentuación: en la segunda línea escribes “evaluó”, y lo correcto es “evalúo”. En la segunda línea del tercer párrafo escribes “todo pasara”, lo correcto sería “todo pasará”. En la décima línea del tercer párrafo cambia “divise” por “divisé” y en la decimotercera cambia “esta” por “está”. En la primera línea del cuarto párrafo cambia “que” por “qué”, en la tercera “donde” por “dónde” y en la catorceava “como” por “cómo”. La mayoría de los fallos de acentuación suelen ser despistes y pueden corregirse fácilmente con una segunda lectura o una revisión más pausada.
    2. En la octava línea del tercer párrafo escribes “detrás mío” y en la decimotercera “delante mío”, cuando no es correcto. Debemos decir siempre “detrás de mí” o “delante de mí”. Si tienes dudas, consulta lo que dice la RAE al respecto en el siguiente enlace: http://www.rae.es/consultas/detras-de-mi-encima-de-mi-al-lado-mio

    Gracias por participar y mucha suerte!

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