Opúsculo, por Geovanny Soto (taller literario: La mujer)

Taller literario: Día Mundial de la Mujer

OPÚSCULO 2

Pasajera de un viaje eterno,

alzando la mirada la entrega dentro

de mundos infinitos: los corazones.

Toma de las nubes agua para

lavar su cara y dejar,

en las nacientes que refrescan a las montañas,

el sabor dulce de un beso.

¿Por qué parar su vuelo, si deja

estelas iridiscentes en las

ondas del viento?

¿Habrá una mano de sostén firme

y roce suave, que pueda tocar su espalda,

bendecir su ascenso,

y extender los brazos para estrecharla

al regreso?

Criatura de rostro suave,

criatura de corazón en guerra,

arquera de saetas pesadas untadas

de palabras luminosas

que llegan al centro de la diana.

Si puedo,

si me deja,

cuando termine de regar las tierra

con sus lágrimas,

le pediré me enseñe

a soñar verdades

y llorar para ver universos nuevos.

Geovanny Soto Sosa. Costa Rica.

opúsculo

Otros participantes del taller:

Única, por Juan Luis Peralta                             

Qué difícil resulta decírtelo, por Henry Castellanos

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Signos de puntuación

Johan Cladheart nos muestra la importancia de escribir bien y hasta qué extremos importa un punto, una coma o una tilde…

Johan Cladheart

El disparo.

Solo en el parqué, buscaba respuestas y aquel revolver cambió el destino. Olvido pronto que el impasible oro es demasiado valioso. Recordarlo me devuelve a la realidad. Aquel ruido, el disparo, me enloqueció. El ánima vuelve a quemar los cartuchos a mi ser disparado. Me calmó. Pensé en el presidio; un silencio atroz. En la sala, después de unos segundos, sonó un tono quedo. Detrás del viejo bar no se veían más que sombras. Pérdidas que se hicieron demasiado grandes para él. Ultimó la preparación de la venganza. Era importante que cantara antes de vengarse. Iba a vaciarse.

Él calculó con frialdad. Era fácil para él. Barrió los alrededores con la mirada. Bastaba con eso. Me descubrió. Mi cara seria. Para verla, busqué algún espejo sin suerte. En el cartel —lo habían enseñado bien— ponía «cerrado». Él gestó la idea para dejarnos solos. Fue eficaz, lo reconozco. Entre las sombras, sonó el cargador. En…

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Un pueblo contaminado de ficciones es más difícil de esclavizar, Mario Vargas Llosa

¿Para qué sirve la literatura?

Calle del Orco

Vargas Llosa por Sergio Urday

¿Para qué sirve la literatura?

Ésta es una pregunta que no sólo se formulan los enemigos de la literatura y los lectores, sino también los escritores. Cuando era joven, cuando descubrí mi vocación de escritor, era la época del existencialismo, los años de la literatura comprometida. Todos estábamos de acuerdo en que la literatura servía. Algunos pensaban que servía como una manifestación de militancia política; por ejemplo, los comunistas que creían en el realismo socialista como un arma de combate de la revolución mundial, y que a través de la literatura, se podía explicar lo que era la lucha de clases.

Pero la literatura comprometida tenía otra opción más sutil, más rica, mucho más convincente, que esbozó Sartre en su ensayo “¿Qué es la literatura?”, y que, creo, marcó profundamente a muchos los escritores de mi generación. A mí desde luego me inculcó una visión de la literatura que, a…

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Qué difícil resulta decírtelo, por Henry Castellanos (taller literario: La mujer)

Taller literario: Día Mundial de la Mujer

Qué difícil es decírtelo

que dificil resulta decirtelo

Que cobarde me he vuelto desde que te conocí. Ya no articulo bien a la hora de hablarte. Mi memoria falla mientras te diriges a mi con esa meliflua voz que recorre todo mi ser y me peina el alma con suaves toques. Evito mirarte a los ojos para no perderme en esa mirada capaz de ablandar cualquier corazón de hielo como el mío.

Somos muy extraños, o por lo menos yo lo soy cuando estoy contigo. Mi ritmo cardíaco se acelera repentinamente cuando por accidente rosas tu suave piel con la mía, me vuelvo lo que siempre odie ser, pero ahora aflora con cierto placer que me resulta inevitable. Me dedico a escuchar mientras pienso que son afortunadas aquellas palabras y aquel aire que las empujan a salir de aquellos pequeños y llamativos labios.

Jamás había sentido tanta paz hasta que te vi en aquel lugar -que importa cual era- con la mirada perdida, como esperando a alguien con ansias, luego recordé en mi entera estupidez, que ese alguien que tu mirada buscaba -y hago alarde de esto- era a mí, a la persona despistada  que prefería escribir que hablar.

Cuando te vas, una combinación muy perjudicial entre rabia y melancolía me abordan, quizá porque luego de todo esto siento que no me dediqué a ti, sino a disfrutar cada segundo que pasaba contigo.

Disculpa si dedico estas letras a describir todo aquello que empiezo a padecer cuando conmigo estás, pero es mi manera de decir te quiero. Una palabra tan corta, que abarca infinidades de cosas. Quizá hubiese sido más fácil decirte ese par de palabras, pero no me pareció correcto ser tan simple, ser tan concreto, ser tan tú. No, a mi no se me da igual que a ti.

Henry Castellanos. Colombia.

Otros participantes del taller:

Única, por Juan Luis Peralta

Opúsculo, por Geovanny Soto Sosa

Única, por Juan Luis Peralta (taller literario: La mujer)

Taller literario: Día Mundial de la Mujer

UNICA…

¿Qué te hace pensar que no eres única?
Pares con dolor y amas con pasión.
Eres quietud, eres paz, eres un remolino de emociones, eres fuego ¡Mujer!
Eres noche y día, labial y tacones, un libro y té con amigas.
No coges, creas amor, gemir es tu grito de guerra y el orgasmo la gloria de ser mujer.
Truenos en la mirada, pétalos en los dedos y miel en tus labios. Matas suavemente, mujer única.
Tienes fuerza, tienes valentía, tienes hambre de amor, tienes coraje como escudo y sentimientos como espada.
¿Crees que no eres única?
Eres un cajón con recuerdos, un cofre de silencios y una tumba tus secretos.
Eres mujer devota de sí misma. No lo olvides nunca.

Juan Luis Peralta (Draco). Argentina.

Draco, el diferente.

la mujer

Otros participantes del taller:

Qué difícil resulta decírtelo, por Henry Castellanos

Opúsculo, por Geovanny Soto Sosa

¡Oye!, por Katherine León Gómez

¿Qué es el amor? Me dejas sin respuesta alguna, simplemente no paras de preguntarlo ¿¡por qué tanto afán!?… recuerdo que te dije que era como esa ansiedad de por tonto que suene sentir algo, ese algo de dolor que te mantiene vivo. Me sentí estúpida por mi “súper respuesta” pero me encantó cómo la tomaste, con esa bella sonrisa en tus ojos y un húmedo y tierno beso… en verdad te extraño, necesito escribir esto para revivir esos momentos en mi mente y poder sentir ese ego de dolor, para quizá si un día tengo suerte, poder olvidarte.

Katherine León Gómez. Colombia.

Otras publicaciones de la misma autora:

Pensando en ti                                    Sus ojos

La chica numen, por Montserrat J. Covarrubias

La chica numen

De pronto, al salir del lugar, la oscuridad me deslumbra; allá dentro todo refulge en blanco impoluto, aquí ante la ignota realidad la noche carbonizada no ve ni una estrella y las nubes embriagadas por lluvia amenazan con vomitar y gritar truenos sobre relámpagos.

Me recargo en la verja que divide el idilio de la amenaza oscura, estoy a un simple paso de violar la penumbra, de hacerla temblar con risas inocentes y andares silenciosos. Entrego mis pensamientos al escrutinio de lo  que tengo al frente. En realidad no veo nada pero hay tanto, sé que hay  mucho porque mi cautiverio me ha hecho ser curiosa y cuando nadie mira yo echo ojeadas desesperadas al exterior. A cada lado, a unos dos metros de las columnas hay árboles, más allá pavimento que conduce a algún lugar, un par de bancas metálicas que a diario son refugio de enamorados y viajeros solitarios; en el otro extremo  pequeños jardines cercados con maderitas simétricas y flores amarillas que surgen de la nada, también hay objetos que son más de deseo que de realidad, mariposas de plástico y colibríes atados a campanas de viento,  farolas rústicas y ladrillos rojos construyendo sus mundos… pero no veo algo concreto.

En un arrollador acto de valentía levanto mi brazo a la altura del hombro y lo extiendo lejos de los límites de la última partícula de luz que toca mi piel. Todo lo existente más allá de mi codo es engullido por esa nata semitransparente materializada entre bancas, árboles y ladrillos rojos. Hay un sentimiento nulo, la oscuridad no se siente como algo especial así que doy el simple paso junto con un suspiro prolongado que nada más toca la penumbra, adquiere forma líquida. Le veo levantarse como un perfecto astro que sube casi rozando mi nariz para perderse lejos de mi entendimiento… ¿Que acaso si fuera acuosa podría volar?

Tan espontánea cavilación es interrumpida por un espasmo físico que consigue ovillarme un poco. Sin que lo note de entre las columnas principales surge una mano furiosa que jala de mi cabello y luego de mi camisa. Gritan mi nombre. No hizo falta mucho para traerme de vuelta. Con las manos raspadas y la curiosidad mareada trato de erguirme.

Sé que no estuve allí por más de medio minuto, ese lapso fue suficiente para desconectar un poco de mí. El piso tapizado con piedras de río me sostiene, pero a la vez yo sostengo cada una de ellas, suben por mis rodillas con cicatrices y se pierden en mi columna. Aquella mano salvadora me sorprende al ser dueña de un cuerpo entero… es ella, sí, es ella: la chica numen. Ahora me observa incrédula.

De repente lo sé, la certeza ahoga mis palabras pero vitaliza mis conjeturas. La chica numen me salvó pero al jalar de mi ropa lo hizo hacia el frente y por eso estoy de rodillas en el suelo, lo más sensato hubiese sido llevarme hacia atrás, regresarme a la luz… pero no.

Algo se rompe, es mi entendimiento, ¿por qué ya no es gris piedra de río?, ¿por qué no es negro carbonizado? Es la chica numen que dijeron había desaparecido en una roca estelar.

Entonces es como zambullirse en esa nata que está más allá de la verja, entonces se vuelve palpable, entonces corro hacia dentro tratando de salir…

Montserrat J. Covarrubias. México.

Próximos talleres literarios: la mujer, la felicidad, la discriminación racial, el síndrome de Down

Aquí tenéis la información de los próximos talleres en forma de mini-concurso y de su duración. ¡Esperamos que os animéis a participar!

Día de la mujer (8 de marzo): podréis enviar vuestros textos desde hoy (17 de febrero) hasta el día 7 de marzo, pero no empezaremos a publicarlos hasta la semana que viene. Hasta entonces, podéis enviarnos vuestros escritos de temática libre fuera del taller.

Dia Mujer

Día mundial de la felicidad (20 de marzo): podréis enviar vuestros textos desde hoy (17 de febrero) hasta el día 19 de marzo, pero no empezaremos a publicarlos hasta el 1 de marzo.

felicidad día

Día internacional de la eliminación de la discriminación racial y Día mundial del síndrome de Down (21 de marzo): podréis enviar vuestros textos desde hoy (17 de febrero) hasta el día 20 de marzo, pero no empezaremos a publicarlos hasta el 1 de marzo.

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Las bases son las mismas para los cuatro talleres:

  1. Cada autor puede participar con un solo texto por tema.
  2. Cada autor que participe debe, además, comentar como mínimo dos textos de los demás participantes y votar al menos a uno de ellos con un Me gusta.
  3. Vale cualquier género, mientras se adapte a la temática de cada taller: poesía, relato, cuento, ensayo…
  4. Los propios participantes, Paréntesis y cualquier lector que lo desee, comentarán los textos, aportarán sus opiniones y correcciones y votarán (el voto será válido con un “me gusta” en la publicación). Por lo tanto, los propios participantes serán a la vez escritores y lectores, y se convertirán en jueces. El texto con más “me gusta” y mejores críticas, será el ganador.
  5. Para que os resulte más sencillo acceder a todos los textos participantes en el taller, podréis encontrarlos en la pestaña Talleres, dentro de las categorías Miscelánea y Concursos literarios.
  6. El premio será un libro digital (en formato ePub) a elegir entre los siguientes:
  1. La vecina orilla, de Mario Benedetti.
  2. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes.
  3. De amor y de sombra, de Isabel Allende.
  4. Iacobus, de Matilde Asensi.

Para participar tenéis que enviar vuestro texto a parentesissite@gmail.com. No olvidéis incluir:

  1. El título de vuestro texto.
  2. El nombre con el que queréis firmar y vuestra nacionalidad.
  3. Una foto o dibujo que acompañe a vuestro texto (opcional)
  4. Cada participante podrá presentar un máximo de un texto por tema.

¡Mucha suerte a todos, esperamos vuestros textos y comentarios!