RETO: Jugando con las palabras. Resultados

La semana pasada, propuse un juego: escribir un texto corto con una lista de palabras, sin poder cambiar ninguna de ellas, ni en género ni en número (aunque alguno ha hecho una pequeña trampa). La lista es la siguiente:

  1. Manager
  2. Autodidacta
  3. Huéspeda
  4. Champús
  5. Fracs
  6. Aguanieve
  7. Cabra montés
  8. Azúcar
  9. Aledaños
  10. Contratos basura
  11. Pósteres
  12. Pus

Además de mi propia participación, podréis leer las tres que he recibido, de Mónica Olivares, Luna Sullyr y Cabecitaloca. ¡Muchas gracias por haber participado!

Soy un tipo horrible, por Andrea Nunes

Soy un tipo horrible, lo sé.  Suelo perder la cabeza inevitablemente por toda mujer guapa, sin pensar siquiera en las consecuencias. Esta vez se trata de la preciosa sobrina de un amigo de Lyon que, como la mayoría de mis amigos manager, es avaricioso y superficial.

 La joven solo habla francés, aunque está empezando a aprender español de manera autodidacta, lo cual la hace más encantadora aún. Se llama Sophie, y será mi huéspeda durante unos días. Hace anuncios para televisión, casi siempre de champús, y ha venido a Barcelona para presentarse a un casting al que todas las chicas deben ir vestidas con fracs y bailar bajo un aguanieve artificial para promocionar unos elegantes paraguas. Cuando se probó el suyo y me preguntó inocentemente qué tal le quedaba, tuve que hacer verdaderos esfuerzos para decirle, simplemente, que estaba estupenda, y luego darme media vuelta y dejarla que se cambiara a solas. Me vuelve loco. Se mueve con tanta gracia y agilidad que parece una cabra montés, o no, qué digo una cabra montés, ¡una gacela!, eso es lo que parece. Ayer,  después de la comida, la vi recogiendo con la yema de los dedos el azúcar que, en lugar de ir a parar a su café, había caído en la mesa, y me pareció tan tierna e irresistible que deseé llevar a cabo la típica escena de película romántica en la que él, lleno de pasión, tira todo lo que hay sobre la mesa y la tumba a ella encima… pero, desgraciadamente, estábamos comiendo con unos amigos. Por eso me da tanto pavor quedarme a solas con ella, algo que acaba de suceder hace tan solo cinco minutos. Está sentada en el sofá, ojeando una revista distraídamente, y yo la miro con los ojos muy abiertos; con demasiada avidez, tal vez. Estoy tan nervioso que empiezo a sudar… Antes yo era un hombre atractivo, es cierto, pero ahora, pasados ya los cincuenta, estoy algo desmejorado. Sophie no tiene absolutamente ningún motivo para fijarse en mí, a sus veinte alegres años. No soy más que un ricachón acabado en los aledaños de su carrera —una carrera, además, poco memorable. Es más, lo único que he hecho durante todos estos años como manager ha sido aprovecharme de jóvenes ingenuos con demasiadas ansias de triunfar, ofreciéndoles contratos basura sin que apenas se dieran cuenta—. Me acerco a ella mientras observa los pósteres que trae de regalo la revista. En el último momento, cambio de opinión, consciente de que arruinaría su vida si lograra mis propósitos, pero entonces ella se dirige a mí y yo empiezo a temblar:

—Al fin solos… ¿Tomamos una copa juntos?

“¡Pus! ¡Pus! ¡Pus!” empiezo a gritar para mis adentros. Es asqueroso, lo sé, pero precisamente por eso me ayuda. Repito esta palabra interiormente cada vez que creo que no podré controlarme. Es una manera bastante inútil de alejar los pensamientos eróticos que ahora cruzan mi mente, pero al menos tenía que intentarlo. Sin embargo, me temo que es demasiado tarde…

Huéspeda en mi cabeza, por Mónica Olivares

Era una noche áspera, las calles oscuras, la bruma desfilaba como un ejército de fantasmas sobre la avenida, habían pronosticado aguanieve para el norte del país, pero esto era peor, porque la niebla se extendía y traspasaba las paredes, mis pasos eran lentos, me dirigía hacia el bar más cercano y al girar a la derecha acaparó mi atención un poste eléctrico, ahí estaban esos malditos pósteres deslavados, lo miré de cerca, entre sombras se distinguía su silueta bajo esa capa de moho, el contorno de su rostro seguía reluciente y esa sonrisa de azúcar sarcástica  me miraba, quería encontrarla y ahora sí me la pagaría, después de haberla llevado al éxito como su manager, aquí me encontraba vagando por los aledaños recónditos de la ciudad, con unas cuantas monedas en los bolsillos de mi viejo fracs, pateando mis penas, y  encontrándomela en medio de esta miserable  noche fría.

Ella  siempre fue una rufiana con talento, muy astuta, autodidacta y ambiciosa, pero tenía que pasarme lo peor para haberme dado cuenta, la ayudé cuando vagaba de bar en bar tocando puertas para saltar del anonimato, fue huéspeda en mi cabeza, le di todo, una habitación cálida, vestidos, champús, autos, alimento, le di todo y más lo que un ser humano ocupa para ser feliz, ahí está el verdadero error, creer en las sonrisas, eso no es bueno, porque el dolor que se oculta en ellas puede guardar temibles secretos, odio y ruines sentimientos, esa deformación en su rostro arruinó mi sonrisa.

¡Contratos basura!… debí poner especificaciones claras, ahora solo lo lamento, sigo mi paso, ahora voy rápido como una cabra montés, por un momento olvidé el frío, y el coraje deslava mis zapatos, espero que el aire cure la herida que se desprende de mi piel, el pus que corroe en mi desesperación por querer desaparecer, también quisiera perder la memoria y olvidar que gracias a mí eres famosa, yo te inventé, yo te escribí, te di un nombre, una fisonomía, yo te hice real en mis páginas, tú me perteneces.

Noche de invierno, por Luna Sullyr

El sonido de la lluvia impregna la ciudad, consumiendo su agonía.

El frío está al caer, lo noto.

En el tejado, veo como la huéspeda del sexto entra en su habitación seguida de su mánager. Pobre infeliz. Si supiera los contratos basura que siempre ofrece a sus clientes no estaría tan servicial con ese hombre. Es demasiado joven para saber cómo es el mundo. Todavía cree que hay buenas personas dispuestas a ayudarla sin dar nada a cambio.

De repente, veo cómo el hombre se pone agresivo, le rompe el vestido y la tira al suelo. Mis sentidos se activan y cojo mi arma. No obstante, en el último segundo me detengo. Quiero ayudarla, pero sé que solo tendré una oportunidad para cazar a mi objetivo. Hago acopio de todas mis fuerzas, trago las últimas gotas de mi champús y dejo que el azúcar reactive mi cuerpo, al mismo tiempo que desvío la mirada de la ventana del hotel. Infeliz chica de pueblo, nunca tuviste que sobrepasar los aledaños de esta ciudad.

Sin esperar más, el aguanieve hace su aparición.

Debo darme prisa. El tiempo se agota y mis heridas empiezan a supurar un pus equiparable a la escoria humana que estoy esperando.

Por desgracia, me cuesta concentrarme al observar los pósteres en la calle, de la actriz que está siendo violada delante de mis narices.

Mi cuerpo se desangra y recuerdo por qué estoy ahí. Cojo todo el aplomo que me queda y vuelvo a revisar los carteles de búsqueda de mi cuaderno, hasta que encuentro mi objetivo: Quinvel, la cabra montés. Nadie sabe cómo lo ha hecho, pero de un día para otro, se ha hecho con el tráfico de armas de la ciudad y no precisamente por su cara bonita. Su sobrenombre está bien puesto. El reguero de cadáveres que deja con el cráneo aplastado es kilométrico. Se comenta que tiene el cráneo tan duro como el acero. Pero eso a mí me da igual. Mi padre siempre me decía que tenía que ser autodidacta si quería sobrevivir en la ciudad y la verdad es que había aprendido rápido. Tan rápido había aprendido, que ahora no podía quedarme quieto mientras contemplaba cómo la ciudad se desangraba por culpa de esa calaña.

La media noche llega justo cuando le veo salir del club de estriptís, junto con un montón de hombres de negocios vestidos todos con fracs. Está claro que tendré que dejar que el ciego se encargue de ellos. Ahora debo centrarme en la ballena blanca.

Mientras los pequeños copitos de nieve caen en mi rostro, me ajusto el traje y me preparo para la batalla. Por fortuna, no tardo en ver cómo mi presa se separa del grupo y se aventura solo por las calles de la ciudad. Está claro que se cree el amo de todo. Qué equivocado está…

Ha llegado la hora, así que le sigo con sigilo por las azoteas y al ver que se adentra en un parque dirección a su mansión, me abalanzo sobre él.

El tipo, alto y fuerte como un elefante, me mira sin sorpresa alguna y me sonríe mientras se quita el sombrero blanco.

En mi mente solo tengo una cosa clara: arrancarle la cabeza de cuajo y dejar su cuerpo como un coladero.

Sin título, por Cabecitaloca (del blog Emociones)

Este invierno autodidacta nos dejó

Huéspeda de todo,

Como paisaje, algunos  que otros aledaños

Contratos basura llenos de pus inhumano, que salpican y hieren a la ciudadanía,

Pósteres afirmando que no hay gobierno ni mánager que nos compre a base de buenos champús,

En esta España hecha aguanieve

Que aunque nos echamos azúcar a esta vida tan amarga últimamente,

Y nos vistamos con nuestros mejor fracs y entre cabra montés,

Seguimos en la misma coordenada, con los mismos problemas, pero en situación peor…

Anuncios

RETO: Jugando con las palabras

Hace unos añitos, cuando era estudiante, un profesor de Lengua nos propuso un ejercicio muy común, que seguro que muchos habéis llevado a cabo en algún momento, pero este en concreto dio unos resultados más que interesantes. Se trataba, simplemente, de escribir un texto en el que figuraran una lista de palabras. Hoy, revolviendo entre trastos viejos y antiguos escritos, he encontrado este ejercicio y me ha hecho mucha gracia, tanta, que me ha apetecido compartirlo, pero no sin antes pedir a cambio vuestra participación. ¿Quién se anima?

Se trata de escribir un texto de no más de una página (entre 500 y 700 palabras, más o menos), usando todas y cada una de las siguientes palabras (tal cual salen en la lista, sin posibilidad de cambiar el género o el número, aunque pueden aparecer en el orden que queráis):

  1. Manager
  2. Autodidacta
  3. Huéspeda
  4. Champús
  5. Fracs
  6. Aguanieve
  7. Cabra montés
  8. Azúcar
  9. Aledaños
  10. Contratos basura
  11. Pósteres
  12. Pus

Para quien quiera aceptar este reto, puede enviar su participación a parentesissite@gmail.com

Publicaré todos los textos que reciba juntos, y el mío también, el 31 de marzo. ¡Tenéis algo más de una semana!

Resultados del taller: Día mundial de la felicidad

Taller literario: Día mundial de la felicidad

En primer lugar, muchas gracias a todos por haber participado, y también a los lectores que han votado y comentado los textos del taller.

Como ya sabréis, se conceden dos premios, uno otorgado por el público (balance de comentarios positivos y Me gusta en los textos), y otro otorgado por Paréntesis al texto que más le haya gustado, independientemente de los votos y comentarios de los demás lectores. Los resultados son los siguientes:

  1. El premio otorgado por el público es para Lidia Trujillo (Yo no sufro de locura, la disfruta a cada momento), con un balance de 5 comentarios y 11 Me gusta.
  2. El premio otorgado por Paréntesis es para Henry Castellanos (Lo desconocido, algo ya conocido)

¡Enhorabuena a los ganadores! Como se explicaba en las bases del taller-concurso, vuestro premio es un libro digital, a elegir entre:

  1. La vecina orilla, de Mario Benedetti.
  2. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes.
  3. De amor y de sombra, de Isabel Allende.
  4. Iacobus, de Matilde Asensi.

Para solicitar vuestro premio, escribid un correo electrónico a Paréntesis (parentesissite@gmail.com) indicando qué libro preferís.

Aquí podéis leer los textos de los ganadores de este taller:

Yo no sufro de locura, la disfruta a cada momento; por Lidia Trujillo

Lo desconocido, algo ya conocido; por Henry Castellanos

¡Hasta el próximo taller!

Una sonrisa vale más que…, por Luna Sullyr

Una sonrisa vale más que…

Taller literario: Día mundial de la Felicidad

Felicidad, que gran palabra con tantos matices como para volverte loco.

¿Qué es la felicidad?

Para algunos es algo innegable de la vida. Algo que se palpa en el ambiente y que es necesario para la vida, mas no para todo el mundo es así. Para muchos la felicidad es sinónimo de sufrimiento, agresión, depresión… Es verdad que la felicidad puede ser un sentimiento que te llene el alma, pero también es verdad que no todo el mundo ha nacido para sentirla de igual modo.

Sin duda para la gran mayoría vivir una vida sin felicidad, sería algo triste y gris. No obstante, muchos viven así. Puede que sea el vecino que tantas sonrisas te muestra para ocultar su soledad, o la dependienta que se esfuerza por mostrarte una sonrisa cuando de verdad quisiera llorar porque su hijo ha caído en las drogas, o quizás también sea algún familiar que, por orgullo o porque no sabe hacerlo, no te pide ayuda para salir del pozo de tristeza donde se ha metido.

La felicidad es un sentimiento dulce, agradable, refrescante… Pero no todos pueden saborearlo como es debido. Quizá no sea culpa suya, no lo sé. De lo único que estoy seguro es que muchas veces la felicidad equivale a egoísmo. Mientras uno sea feliz, ¿qué más da los demás? Que cada uno se ocupe de sus asuntos, total, ¿para qué me voy a molestar en ayudar a alguien si eso conllevara a perder el día tan magnífico que estoy teniendo?

La felicidad es un sentimiento que puede mover el mundo y también pararlo.

No dejemos que el mundo se pare.

Luna Sullyr. 

 

Otros participantes del taller:

Yo no sufro de locura, la disfruto a cada  momento; por Lidia Trujillo

Lo desconocido, algo ya conocido; por Henry Castellanos

Nuestro primer beso, por Andrea Nunes

—¿Estás nerviosa?

—No… ¿Por qué?

—Trae… —le quita el vaso de la mano, lo coloca en la mesa. Le pasa la yema de los dedos por  la mejilla, le aparta el pelo de la cara— Quiero que estés cómoda.

—Estoy cómoda.

—Estás evitando mirarme…

—No… —la frase se queda a medias, iba a ser una mentira. Deja que sus miradas se encuentren. Deja que se atrapen. Ya no hay vuelta atrás.

Entreabre los labios. Entrecierra los ojos.

Se estremece, le cosquillea la nuca.

Recibe su aliento. Entrega un suspiro.

Se regalan un beso. Suave, apenas un roce.

Sus mejillas se encienden. Baja la vista, sonríe con timidez. Recurre a un abrazo para esconderse. Oculta la cara en el hueco de su hombro. Llena los pulmones con su aroma de mujer.

—No te preocupes, ya me has dado mucho.

Sí, pero ella quiere más. Abandona el hueco del hombro, sale de su escondite. Esta vez son sus ojos los que atrapan. Le acaricia el pelo, se lo recoge tras las orejas, baja por la nuca. Un segundo beso. Ella sola empieza a labrar su propio sendero hacia la perdición.

henri-de-toulouse-lautrec-in-bed-the-kiss
En la cama. El beso (Toulouse-Lautrec, 1982)

 

No entiendo lo que ha pasado. No entiendo cómo ha podido pasar. Me ha mirado a los ojos y no he podido evitar asomarme al precipicio que abría su mirada. Ella lo ha notado, he visto cómo sus pupilas se agrandaban, como si quisieran aumentar el abismo, hacerme perder el equilibrio. Y es lo que ha sucedido, el terreno que pisaban mis pies se ha ido resquebrajando y yo he caído al vacío, de cabeza.

                                                                                                              Septiembre

Andrea Nunes. España.

Otras publicaciones de la misma autora:

Un asalto a la cultura              Parasomnia                    Procrastinación

The Versatile Blogger Award

versatile-blogger

En primer lugar, quiero expresar mi agradecimiento a todas aquellas personas que siguen este blog y le dan vida. Gracias a todos aquellos que nos leen, que nos regalan un Me gusta de vez en cuando o un comentario. Gracias especialmente a los que colaboran con Paréntesis enviándonos sus creaciones y compartiéndolas con esta pequeña comunidad que nació hace muy poco, en octubre de este año, y que ha ido creciendo pasito a pasito. Y, por supuesto, gracias a En el jardín inglés por haber nominado Paréntesis al Versatile Blogger Award. Si aún no conocéis este maravilloso Jardín inglés, os recomiendo que os perdáis en él un rato, porque no me cabe duda de que algo hermoso descubriréis en este paseo.

En el Jardín Inglés

Gracias a iniciativas como esta, podemos darnos a conocer un poco más y sobre todo, descubrir nuevos talentos y blogs muy interesantes. De hecho, he tenido el gusto de conocer a algunos de los blogs que voy a nominar precisamente a través de las listas de nominados en otros blogs.

Para quien no sepa cómo funciona esto, las reglas son las siguientes:

a) Poner la imagen del premio.

b) Nombrar el blog que te nomina.

c) Responder a las siguientes preguntas:

  1. ¿Cómo te describirías en 3 adjetivos?

Me parece complicado definir a una persona con tan solo tres adjetivos, sin matices, pero, allá va, a modo de resumen: Perseverante, soñadora, generosa.

1

  1. ¿Cuál es tu palabra favorita?

Pizpireta, por cómo suena (es curioso, pero ciertos sonidos pueden provocarnos sensaciones concretas, y muchas veces nos gustan o nos desagradan palabras tan solo por cómo se pronuncian) y por lo que en mí evoca.

2

  1. ¿Cuál es el refrán que más repites en tu día a día?

A mí misma y a los que conviven conmigo: “Comprensión con los cerebros ajenos”. No es un refrán propiamente dicho, es un proverbio cósmico sacado de una muñeca mágica llamada Irina, que me aconseja sabiamente siempre que lo necesito.

3

  1. ¿Prefieres que te digan la verdad o que te mientan?

La verdad, siempre.

4

  1. Si te dan a elegir entre darte buena y mala noticias ¿qué eliges primero?

Primero la mala, así la buena tiene la posibilidad de paliar los efectos después.

5

  1. ¿Café o té?

Depende del momento, pero generalmente café, sobre todo por las mañanas.

6

  1. ¿Frío o calor?

Calor, sin duda. Nací bajo el cielo veraniego y seguro que no fue casualidad.

7

  1. ¿Cuál es tu animal favorito?

Mi gato Ébano.

gatete

  1. ¿Con qué animal te identificas?

Creo que normalmente soy un felino, pero a veces me convierto en ardilla, y de vez en cuando me crecen las alas y no sé lo que soy, pero vuelo.

9

  1. Un libro, cuya lectura consideres indispensable.

La lectura en sí es indispensable para el crecimiento de cualquier ser humano pero no creo que haya libros indispensables, al menos si generalizamos. Cada libro tiene algo que aportar, así que, como mucho, podría tratar de mencionar mis preferidos, pero he tenido tantos preferidos que incluso eso se me haría difícil. Recuerdo con especial cariño los libros de Los Cinco en mi infancia, y también Momo. Oscar Wilde estuvo muy presente en mi adolescencia. En cambio, citaría a Virginia Woolf como indispensable en mi vida adulta, especialmente su novela Orlando.

10

d) Y por último, nominar a otros 10 blogs. 10 blogs que sigo desde hace un tiempo, que me encantan, me fascinan y admiro:

María M. Míguez https://mariammiguez.wordpress.com/

Escrilia http://escrilia.com/

They know who you are! https://theyknowwhoyouare.wordpress.com/

Macondo y otros paisajes escritos https://tallermacondo.wordpress.com/

Amalaidea https://amalaidea.wordpress.com/

Galicia Poética “antolloloxía” https://rocioes.wordpress.com/

Los labios de Valeria http://loslabiosdevaleria.com/

Soñando hasta Saturno https://lafrankesteincibernetica.wordpress.com/

El laberinto de las letras https://henrryblog.wordpress.com/

Hazme poeta http://hazmepoeta.com/

Resultados del taller: La mujer

Taller literario: Día internacional de la mujer

En primer lugar, muchas gracias a todos por haber participado, y también a los lectores que han votado y comentado los textos del taller. Ayer cerramos este taller, pero recordad, todavía podéis participar en los siguientes talleres: la felicidad (hasta el 19 de marzo); el síndrome de Down, y la discriminación racial (hasta el 20 de marzo).

Como ya sabréis, se conceden dos premios, uno otorgado por el público (balance de comentarios positivos y Me gusta en los textos), y otro otorgado por Paréntesis al texto que más le haya gustado, independientemente de los votos y comentarios de los demás lectores. Los resultados son los siguientes:

  1. El premio otorgado por el público es para Geovanny Soto Sosa (Opúsculo), con un balance de 5 comentarios y 4 Me gusta.
  2. El premio otorgado por Paréntesis es para Juan Luis Peralta (Única)

¡Enhorabuena a los ganadores! Como se explicaba en las bases del taller-concurso, vuestro premio es un libro digital, a elegir entre:

  1. La vecina orilla, de Mario Benedetti.
  2. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes.
  3. De amor y de sombra, de Isabel Allende.
  4. Iacobus, de Matilde Asensi.

Para solicitar vuestro premio, escribid un correo electrónico a Paréntesis (parentesissite@gmail.com) indicando qué libro preferís.

Aquí podéis leer los textos de los ganadores de este taller:

Opúsculo, por Geovanny Soto Sosa

Única, por Juan Luis Peralta 

¡Hasta el próximo taller!

El amor a pedacitos, por Andrew’s Kalhock

El amor a pedacitos

El amor  a pedacitos  preguntó, una de esas historias  contestó, a noche de gatos  a la luna cantó, a faro de luz le escribió,  aquel  hombre de  versos dulces, a la dama de noche,  al faro sin gato, a luna de faro de luz.

Entre sábanas se perdieron, se guiaron, se buscaron, de tiernas miradas se segaron, buscando entre líneas, puntos, guías, guiones, escalones, olores de historia de dos.

 De  las horas  sus segundos, pero aquel  reloj  de arena  pasaría  tan  lento y de aquel alba  de tranquilos amantes,  sedientos de luna,  sin  ton  ni son pasaron de noche dulces caricias  buscando  aquel  amor, la noche de gatos a la luna cantó, a faro de luz, ese amor  se contempló.

Andrew’s  Kalhock. Colombia.