La doncella de plata, por Kanzas V.C.

Hace mucho tiempo existía una hermosa doncella; tan blanca como la nieve, sus ojos eran grandes y preciosos, como dos gemas brillantes pintadas en color ámbar. Sus cabellos platinados relucían ante los reflejos del sol por su excéntrico color; no muy común entre los pueblerinos. La joven era sencilla, casta y soñadora. Pero tenía un inconveniente.

Ella era conocida como la diosa de las virtudes y mucho se comentaba en el pueblo que podía conceder deseos, la consideraban como la hija de la luna.

Los rumores llegaron a oídos del príncipe, futuro heredero al trono. Una chica tan bella como ella debía ocupar un lugar a su lado, además le beneficiaría tener un codiciado tesoro entre sus manos.

La joven de alegre y cautivadora sonrisa, con el espléndido día soleado, decidió salir en busca de flores para su madre, estaba muy enferma y quería llenarla de regalos para levantar su ánimo.

la doncella de plata

Caminó y caminó largos trechos perdiéndose en la espesura del bosque mientras tatareaba una dulce  canción de cuna. Se detuvo a medio camino al encontrarse a un apuesto joven de brillante pero falsa sonrisa.

—¡Buenos días! —saludó muy animada la muchacha. Sin embargo, el joven no contestó, solo se acercó a ella muy galante sin perder ningún detalle de su figura.

—¿Desea algunas flores? ¡Tengo muchas! —comentó mostrándole el canasto lleno de tulipanes y margaritas. Pero el joven negó con la cabeza.

—Soy el hijo del rey, y puedo ofrecerte más que simples flores —continuó el príncipe— ¡Venga conmigo, joven damisela! ¡Le bajaré el cielo y las estrellas!

—¡Oh! ¡El hijo del Rey! —Sorprendida, bajó su canasto al suelo e hizo una pequeña reverencia— Es muy amable de su parte, pero  ¡yo pertenezco al cielo y canto junto a las estrellas! —contestó emocionada a la propuesta del príncipe, después de todo era una soñadora empedernida.

—De ser así, ¡Venga conmigo y  alzaré banderas en su honor! ¡Haré un altar y rezaré promesas de amor! ¡Joyas colgarán de espléndidos vestidos de seda con los que he de vestirla! —exclamó tratando de convencerla.

– ¡Hermosas cosas escuchan mis oídos de joven ingenua! –dijo con gran ímpetu– Pero he de decirle con pena, que mis ojos se maravillan por la belleza del mundo, mis oídos por las melodías del viento, y mi corazón por la verdad proferida de labios sinceros –finalizó con una grata sonrisa. El príncipe ofendido desenvainó su espada y de una sola estocada atravesó el corazón de la joven sin el menor remordimiento.

—¡Ingrata mujer de cabellos de plata! ¡Con la muerte pagará su osadía! —gritó amargo clavando más su espada en el pecho de la joven. Sus ojos ámbar poco a poco se opacaron perdiendo su brillo, pero logró a duras penas esbozar una radiante sonrisa antes de dar su último suspiro de vida.

Kanzas V. C. Nicaragua.

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Taller literario de agosto

Después de dos semanas de vacaciones, ya estamos de vuelta con la propuesta de taller para este verano. En esta ocasión, tenéis todo el mes de agosto para participar, hasta el día 31 incluido, y podéis empezar a enviar vuestros textos desde este mismo instante.

taller literario agosto 1

Los temas con los que podéis participar en esta ocasión son muy variados y, como de costumbre, están relacionados con la celebración de días internacionales:

  1. El verano (este tema es muy amplio, vale cualquier cosa que se os ocurra)
  2. Las poblaciones indígenas (que se celebra el 9 de agosto)
  3. La lucha de la mujer en Sudáfrica y Namibia (también el 9 de agosto)
  4. Las víctimas del Estalinismo y el Nazismo (el 23 de agosto)
  5. El comercio de esclavos y su abolición (también el 23 de agosto)
  6. Contra los ensayos nucleares (el 29 de agosto)

 

Las reglas para participar son las habituales:

  1. Cada autor puede participar con un solo texto por tema.
  2. Cada autor que participe debe, además, comentar como mínimo dos textos de los demás participantes y votar al menos a uno de ellos con un Me gusta.
  3. Vale cualquier género, mientras se adapte a la temática de cada propuesta: poesía, relato, cuento, ensayo…
  4. Los propios participantes, Paréntesis y cualquier lector que lo desee, comentarán los textos, aportarán sus opiniones y correcciones y votarán (el voto será válido con un “me gusta” en la publicación). Por lo tanto, los propios participantes serán a la vez escritores y lectores, y se convertirán en jueces. El texto con más “me gusta” y mejores críticas, será el ganador.
  5. Para que os resulte más sencillo acceder a todos los textos participantes en el taller, podréis encontrarlos en la pestaña Talleres de escritura, dentro de las categorías Miscelánea y Concursos literarios.
  6. El premio será un libro digital (en formato ePub) a elegir entre los siguientes:
  1. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes.
  2. El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde.
  3. La verdad de las mentiras, de Mario Vargas Llosa.
  4. El baile de la Victoria, de Antonio Skarmeta.
  5. El guardián entre el centeno, de Jerome David Salinger.

talleer literario agosto 2

Para participar tenéis que enviar vuestro texto a parentesissite@gmail.com. No olvidéis incluir:

  1. El título de vuestro texto.
  2. El nombre con el que queréis firmar y vuestra nacionalidad.
  3. Una foto o dibujo que acompañe a vuestro texto (opcional)
  4. Cada participante podrá presentar un máximo de un texto por tema. No olvidéis indicar el tema para el cual os presentáis.

¡Mucha suerte a todos, esperamos vuestros textos y comentarios!

 

El niño sin pijama, por Mónica Olivares

EL NIÑO SIN PIJAMA

Soy un infante perdido en un cuento,

maquino insomnios bajo

la sombra que teje el alba.

Soy un día nublado

en el que olvidas tu nombre,

desprendo un aroma fúnebre nostálgico.

Una vereda angosta con espinas

resbaladiza,

quebrada.

Un precipicio incrustado

en la deformidad de tus labios.

Un caminante de pasadizos

con el destierro en mis hombros.

Esta noche soy la línea de una estrofa en blanco que nunca llega a su fin

Y sin embargo

casi nunca logro desvanecerme por completo.

Mónica Olivares. México.

Otras publicaciones de la misma autora:

Diario de un occiso              Demencias peatonales              Secuencias rotas

Deshoras, por Mónica Olivares

Deshoras

A solas en una cama

a destiempo

Suena el silencio

Se arropa y desnuda

Nebuloso y onírico,

Aquí todo es una

Prisión de letras en extinción,

¿Aún tienes pesadillas?

Mónica Olivares. México.

Otras publicaciones de la misma autora:

Guardián de lápidas                            Demencias electrodomésticas                

Quizá la noche llegue antes de ser invocada

La leyenda de Onninnona, Epílogo

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Epílogo

            Los soles pasaron rápido y la Tierra Helada dio un cambio radical. La enemistad entre los clanes desapreció gracias a la guía de sus dos líderes Alana y Vencip, que finalmente se unieron en matrimonio, uniendo así ambos clanes. Esta unión hizo resurgir algo del pasado ya olvidado por todos, haciendo que los bindir de la región empezaran a recordar el espíritu de sus antepasados. Así fue como el nombre de la Tierra Helada fue reemplazado por el nombre original que se le dio al territorio de un principio, Cymru. Por desgracia, esa fue la única hazaña del ahora formado Clan Lazos del Ayer, ya que treinta soles después, un cataclismo eliminó a todos sus habitantes, haciendo que el Clan Martillo, un clan del sur, se alzara ahora con el dominio del territorio.

            En la actualidad, de todos los participantes de aquella historia del pasado, solo quedaba con vida un bindir. La pequeña Luz, ahora convertida en tinker*, que recorría los caminos del territorio contando historias a quienes quisieran escucharla.

            En ese momento se encontraba en una taberna recién construida en el interior del Bosque Central, a punto de comenzar a narrar una historia.

            Su cuerpo mayor hacía que sus noches de tinker estuvieran contadas, pero eso siempre dejaba de importarle cuando observaba las luces de los bindir que se reunían a su alrededor, deseosos de escuchar alguna de sus historias. Ahora mismo se encontraba junto a la chimenea, escuchando el crepitar del fuego mientras pensaba qué historia contaría esa noche invernal.

            Justo cuando la nieve empezó a caer en forma de pequeños copitos de nieve, algo en su mente se iluminó. Fue entonces cuando supo qué historia iba a contar.

            —Bienvenidos todos a la inauguración de la taberna el Pato Mareado —El tabernero de mullida barba rubia empezó a recitar con voz potente—. Os presento a Luz, la tinker que hoy nos acompaña.

            Luz se recostó mejor en su sillón al notar que todos la miraban

            —Bienvenidos todos y gracias por atenderme —dijo con educación mientras inspiraba hondo—. Hoy os contaré La Leyenda de Onninnona.

            En ese preciso instante una silueta muy familiar se asomó a la ventana de la pared de enfrente. Incluso entre todo el tumulto de bindir sentados, supo al instante de quién se trataba, a pesar de no haberla visto desde hacía tantísimos soles. Junto a la recién llegada un corpulento gregún salió en escena y ambos se quedaron mirándola, sonriéndoles.

            Un sentimiento de felicidad resurgió dentro de la anciana, que no pudo evitar derramar una lágrima.

            —¿Se encuentra bien? —le preguntó una pareja joven de enamorados sentados enfrente de ella.

            Luz no pudo evitar sonreírles mientras disimuladamente se limpiaba la cara.

            —Estoy bien, gracias —Les tranquilizó rápidamente.

            Al volver la mirada hacia la ventana, las dos siluetas se habían desvanecido, reemplazadas por la plácida caída de la nieve.

            Sin esperar ni un minuto más, empezó su historia.

            —Hoy os voy a contar cómo una mujer se convirtió en leyenda…

            Esa noche de invierno, mientras dormía en su cálida cama, Luz dio su último suspiro de vida. De ese modo se pudo reencontrar de nuevo con todos sus viejos amigos, que la estaban esperando en el umbral de la otra vida. Volvió a ver a su antigua maestra Mare, que tanto le había enseñado; al solitario Duminólix, que la había acogido como a su propia hija; a los príncipes Alana y Vencip, sus mejores amigos; y por último vislumbró a la mujer que cambió su vida, Onninnona, que seguía igual que la última vez que la había visto, siempre junto a su fiel compañero Cerdi.

            Todos le saludaron y gritaron su nombre mientras su alma se iba elevando hacia la luz. Así fue como Luz por fin encontró la paz definitiva junto a todos sus seres queridos.

            Justo en ese momento, cuando el último aliento de Luz se desvaneció entre las sabanas cálidas de su cama, alguien en alguna parte puso el punto y final en la historia que narraba todas las aventuras de Onninnona y su grupo de amigos.

            El escritor, feliz por ver cómo todos los integrantes de la historia habían tenido un final feliz, cerró el libro, encuadernado en cuero verde con incrustaciones de plata en la cubierta y el lomo, y se dispuso a colocarlo en una de sus estanterías donde se podían ver tantos y tantos volúmenes escritos de su puño y letra.

            Con una sonrisa en la cara, contempló por última vez el lomo del libro y susurró.

            —Hasta la próxima, joven guerrera.

*Tinker: Son seres que se dedican a contar cuentos por todos los rincones del mundo. Son muy populares por sus historias y por su gran repertorio de leyendas de todos los rincones del mundo.

Luna Sullyr.

La leyenda de Onninnona, capítulo XX

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Capítulo 20

                 —Pero… ¿quién eres?

            Saxtris no podía creer lo que estaba viendo. Un licántropo de clase lobuna estaba ante él. No podía creerlo.

            —Tu maestro pecó de arrogante si creía que nadie se iba a dar cuenta del hechizo de resurrección que utilizó contigo —Su cuerpo musculado y sus casi tres metros de altura le conferían una apariencia imponente—. Los druwides de la zona se dieron cuenta de la distorsión en el gokui y convocaron una reunión secreta para hablar del asunto. Yo fui el elegido para ir en tu búsqueda —En ese momento se giró hacia Luz, que seguía un poco asustada—. Lo siento, niña. Debía mantener en secreto mi misión.

            La joven todavía seguía conmocionada ante la verdadera identidad de Copito, aunque ahora que sabía que era un licántropo por fin entendía la gran estatura que tenía en su forma animal. Mare le había dicho que había lobos que alcanzaban una gran estatura pero en el fondo nunca le había creído del todo. Ahora que sabía quién era entendía su estatura, fuerza y resistencia.

            Aceptando el hecho de que había estado viajando con alguien de su especie, no pudo evitar acercarse y tocarle la piel. Su tacto era suave y cálido. La luz que silueteaba a su alrededor le confería una apariencia formidable.

            No pudo evitar sonreír.

            —Bueno, mi antiguo aprendiz —El druwide se levantó y después de crujir los huesos del cuello se quitó la túnica blanca, dejando al descubierto por primera vez los tatuajes de los nudos celtas que tenía en los hombros—. Será mejor que te rindas. No puedes ganar esta batalla y te aseguro que esta vez no me dejaré matar —subrayó enfáticamente con el semblante serio.

            Todo el grupito se puso en posición de combate y formaron una línea detrás de Copito, que encabezaba al grupo.

            Espólitor lo había estado observando todo con detenimiento sin creerse cómo habían cambiado las tornas. Sabía que el plan original tenía pocas posibilidades de victoria sin contar con la aparición del hombre lobo, pero ahora que este se había añadido a la ecuación, estaba convencido de su derrota. La inmunidad natural al gokui que tenían los de su especie los hacían unos adversarios terroríficos. Por otra parte, una idea empezó a formularse en su mente. No había planeado llevarla a cabo tan pronto, pero ahora ya no tenía nada que perder. Hiciera lo que hiciera, su muerte estaba asegurada.

            —¡No creas que te será tan fácil derrotarme! —chilló Saxtris, empezando a desplegar su gokui putrefacto a su alrededor—. ¡Espólitor, ataca!

            Su cara enloquecida lo decía todo. No iba a dejarse capturar y así lo demostró empezando a reírse como un maníaco mientras empezaba a formar un círculo de poder que quemó la hierba del suelo.

            —Esto se acaba aquí —El salvan se le había acercado por detrás y le había descargado su elf-shot*—. Es hora de que mueras de una vez…

            En ese momento Saxtris empezó a notar una quemazón horrible en sus pulmones. La furia que surgió ante tal traición, fue suficiente como para derribarlo con una llamarada que envolvió su cuerpo.

            —Estúpido elfo —La sangre empezó a surgir de su boca—. Podíamos haber gobernado este territorio…

            En ese momento las llamas acabaron de calcinar los últimos huesos del salvan, dejando tras de sí nada más que polvo. El viento fue el encargado de llevárselo en sus brazos muy lejos de ahí.

            Onninnona era la única del grupo que no estaba sorprendida ante lo que había pasado. Sabía por experiencia que el miedo no es el mejor sentimiento a trasmitir si  se quiere conseguir seguidores. Eso a la larga implicaba traiciones para liberarse de sus captores. Toda la vida había sido así.

            Rápidamente Saxtris dejó de poder manifestar su gokui. Sus fuerzas estaban menguando. El dardo que le habían clavado le estaba quemando por dentro, poco a poco, todos los órganos. No podía creerse que todo hubiera acabado así.

            Tumbado en el suelo, pudo ver cómo su antiguo maestro se le acercaba y le contemplaba con compasión. Eso le enfureció todavía más.

            —Puede que yo haya muerto —Su cuerpo empezó a convulsionarse a medida que sus órganos empezaban a fallar—. Pero mi venganza para todos los traidores ya está en marcha —En su último aliento consiguió mostrar una sonrisa satisfactoria.

            Saxtris había muerto.

            —Esto no es bueno —soltó de repente Copito, indignado—. Él solo era el aprendiz. Mi objetivo era localizar a su maestro. Ahora que ha muerto me será prácticamente imposible descubrir quién es el verdadero artífice de todo esto…

            —El tiempo pone a todos en su sitio —rumió por lo bajo el druwide mientras movía el bastón alrededor de su antiguo aprendiz—. Seguro que con el tiempo nuestro enemigo volverá a dar la cara.

            En ese instante las llamas surgieron alrededor del cuerpo esquelético de Saxtris.

            —Esta vez me aseguraré de que nadie vuelva a manipularte, querido alumno…

            En absoluto silencio, todos observaron cómo las llamas consumían definitivamente lo poco que quedaba del cuerpo del antiguo vate*. Los pocos bandidos que seguían observando la escena, empezaron a huir con temor a ser apresados. Por desgracia para ellos, Copito se había quedado con las ganas de combatir y fue en su captura.

            Nadie dijo nada, pero sin darse cuenta todos empezaron a comprender lo que acababa de ocurrir. Hasta ahora habían estado en completa tensión por los acontecimientos que se estaban desarrollando, pero ahora que había acabado, todo les pareció un sueño. Solo Onninnona parecía estar en tensión, como si algo le impidiera exclamar victoria.

—Maestro, ¿qué ha querido decir Saxtris con sus últimas palabras?

El druwide se sobresaltó al oírla como si las llamas le hubieran estado hipnotizando.

            —No te preocupes, solo eran palabras vacías.

            Quería seguir insistiendo en el tema, cuando en la lejanía vio llegar dos jinetes, desde el campamento de ambos ejércitos, montados en moa.

            —Qué habrá ocurrido…

            La rîgos Alana tuvo un mal presentimiento.

            Sus sospechas se manifestaron cuando ambos emisarios proclamaron sus mensajes en alto. Tanto en las zonas del norte como del sur, los bindir estaban enfermando con unos síntomas parecidos a lo que había acabado matando a ambos ejércitos.

            La noticia golpeó de lleno a Duminólix, que no pudo evitar caerse al suelo.

            —¿Qué has hecho…? —le susurró al difunto Saxtris, del cual ahora ya solo quedaba polvo.

            —Su última jugada —comentó la guerrera tras sopesar el impacto de todo aquello—. De algún modo ha logrado envenenar a prácticamente todo el territorio.

            —Así que al final se ha salido con la suya…

            Vencip dio un puño en el suelo frustrado por todo aquello.

            —Todavía hay esperanza.

            Todos depositaron sus miradas en Onninnona, que parecía muy segura de sí misma.

            —Maestro, utilice el método original para transportar, mediante el agua, un hongo curativo —La idea se le iba formando a medida que iba hablando—. Se lo comunicaremos a todas las aldeas. Debería ser capaz de minimizar las muertes que pueda causar el envenenamiento.

            Ante esa idea todos empezaron a creer que todavía tenían alguna posibilidad de salir victoriosos, mas el druwide no se entusiasmó tanto como el resto.

            —Me temo que es imposible —El anuncio paralizó al grupo—. Mis fuerzas flaquean. No tengo ni un ápice de gokui para llevar a cabo tal proeza….

            Nadie podía creer que ahora que habían logrado averiguar cómo contrarrestar el veneno, no tuvieran fuerzas para llevarlo a cabo.

            —No puede ser… —empezó a decir Alana indignada por todo aquello.

            Mientras todos pensaban en algún otro modo para salvar a cuantos bindir pudieran, Onninnona tomó una decisión.

            —Utilíceme a mí —exigió con decisión—. Extrae toda gota de gokui del que disponga y salva a todos.

            Hizo callar a todos con su mirada, sin que nadie pudiera discutir sus palabras.

            —Alana, Vencip, no olvidéis lo que habéis aprendido en vuestra convivencia juntos y extendedlo entre los clanes. Ahora está en vuestras manos impedir que la enemistad vuelva a brotar en los corazones de todos —Con tranquilidad se acercó a su pequeña amiga y le dio un beso en la frente al mismo tiempo que le susurraba—. Recuerda lo que de verdad importa en la vida —Tras eso, Vencip inclinó la cabeza en señal de respeto para luego colocarse al lado de su compañera, a la cual abrazó—. Pequeña ladrona —Se acercó a Luz y la miró con detenimiento—. Tienes un futuro grandioso por delante. No dejes que nada te impida caminar hacia él—Entonces, con dulzura, la abrazó—. Te entrego mi gran carga para que la lleves a buen destino. Estoy segura de que encontrarás a su siguiente propietario.

            Sin entender a qué se refería, Luz se quedó quieta mientras observaba cómo Onninnona se desenganchaba su espada y se la entregaba. Hasta ahora había dado por hecho que era su propia espada, pero a medida que sostenía el arma, empezó a recordar que en ningún momento había sido desenfundada bajo ninguna circunstancia. No sabía bien, bien qué hacer con ella, pero no pensaba defraudar a Onninnona.

            Con fuerzas renovadas, agarró fuerte el arma y asintió.

            Sin más tardanza, Llamas Silbantes decidió montar por última vez en Cerdi, para que le llevara, junto al druwide, al río que había al oeste.

            Sabía que no debía mirar atrás, así que cuando emprendieron viaje, se resistió a mirar. Entendía lo que iba hacer y estaba decidida a hacerlo, aunque estaba segura de que MacFinn hubiera querido que utilizara el gran poder que albergaba la espada para aquel hechizo, pero ella sabía que todavía no había llegado la hora de que el arma saliera a la luz.

            Intuía otro destino para Dumlet.

            A medida que galopaba con premura hacia su última gran aventura, la guerrera no dejó que la tristeza le invadiera. La muerte les llegaba a todos de una manera u otra, había muy pocos elegidos a los que se les otorgaba la posibilidad de escoger su final.

            Al atisbar el río, Onninnona apremió a Cerdi.

            Al llegar a la ribera, el druwide desmontó y al acercarse al agua, contempló su rostro.

            —Siento todo esto —Se disculpó otra vez—. Si tan siquiera estuviera recuperado del todo, no haría falta que sacrificaras tu vida. Mi soberbia te está a punto de matar, Onninnona…

            —No es cierto —Se le acercó y le colocó la mano en su hombro—. El destino siempre es incierto. Todo pasa por alguna razón. He vivido muchas aventuras a lo largo de mi vida y si mi final es este, lo aceptaré con gusto si con ello logro salvar a alguien —En ese momento se giró y se acercó a Cerdi—. Solo tengo algo que pedirle —El gregún intuía lo que iba a pasar y había empezado a gemir de tristeza—. Cuide de él.

            Entonces el animal se encabritó y se removió como si no quisiera aceptar lo que estaba a punto de suceder. Antes de que Onninnona lograra calmarlo, este tomó una decisión y empezó a manifestar su gokui al mismo tiempo que se tumbaba en la hierba y miraba detenidamente a su amiga.

            —Creo que Cerdi también ha tomado una decisión —se aventuró a decir el druwide al ver la mirada del animal.

            En ese momento la mujer no pudo evitar derramar unas lágrimas. Nunca le hubiera pedido que se sacrificara por ella, pero el hecho era que ya había tomado una decisión y sabía que no podía hacer nada para hacerle cambiar de parecer, así que con dulzura se tumbó en la hierba, recostando su cabeza en el estómago de su amigo. Este acercó su cabeza al costado de la mujer y ambos se entrelazaron en un abrazo, mientras empezaban a desprender sus gokui.

            Al ver la escena, Duminólix sacó unos puñados de los hongos que utilizaría de un frasco que tenía en el cinturón, y empezó a formular el hechizo, entretanto dejaba que los hongos empezaran a flotar y a reproducirse por el agua. El hechizo duró un poco y a medida que el druwide iba succionando ese gokui esmeralda de los cuerpos de Onninnona y Cerdi, se juró a sí mismo que de algún modo compensaría los daños que había causado su incompetencia.

            La vida de la pareja de amigos empezó a esfumarse plácidamente mientras estos se dejaban llevar por el suave sonido de la naturaleza que les rodeaba.

            Lo último que vieron sus ojos fue el revolotear de tres gráciles pájaros sobre sus cabezas.

 

*Elf-shot: Significa golpe de hada o golpe de elfo. Es el arma más peligrosa de los seres del Mundo de las hadas y los elfos. Esta arma es como una punta de flecha disparada como un dardo. Tiene la capacidad de dañar partes vitales sin dañar la piel.

*Vate: Categoría que podías obtener después de pasar las pruebas de aprendiz de druwide. Se especializaban en la sanación y el gokui. Es un camino delicado ya que el poder del gokui es algo que solo las mentes más equilibradas pueden dominar sin desviarse del camino de la bondad y la luz.

Luna Sullyr.

Mañana publicaremos el epílogo de La leyenda de Onninnona. ¡No te pierdas el final de la historia!

Editar, reescribir y disfrutar

Entrada original en Escrilia

Editar, reescribir y disfrutar

Hay personas que adoran simplemente escribir. Lo entienden como ese momento en que plasman sus ideas en la página… y ya está, nada más que eso. Los conceptos de revisión, corrección o reescritura son ignorados o percibidos como alguna forma de tortura: tediosos y nada creativos. Pero no existe la escritura de calidad sin reescritura.

Algunas veces las cosas salen bien al primer intento. Una historia corta, un poema, un artículo de opinión. Pocas veces. Pero si queremos crear algo más ambicioso, más largo, más complicado, hay que estar dispuestos a ensuciarse las manos y trabajar. Me refiero al lento y tedioso esfuerzo del pulido por medio de la revisión repetitiva.

Hay una idea romántica de la creación artística -mayormente sostenida por las películas- en la que el escritor crea espontáneamente y a la velocidad de la inspiración. Tomas cortas, ligeras y acompañadas con música donde parece todo muy divertido, para acabar con una obra impecable. Lamentablemente no es el caso en la vida real.

Todo se reduce a las expectativas que nos generamos: Si pensamos que será todo vino y rosas terminaremos decepcionados. Es un proceso largo en el que nadie cortará y eliminará las partes aburridas. Escribir una novela, que parece un trabajo homogéneo y continuo desde fuera, en realidad está formado por un montón de laboriosas secciones hechas a mano y cuidadosamente pegadas entre sí para que parezcan una sola cosa.

Es parte de la artesanía esconder los engranajes tras una elegante y simple esfera de reloj. Una casa no evidencia sus cimientos si estamos parados fuera, contemplando su fachada. Un juego de ordenador no es todo historia, brillantes gráficos y buenos movimientos desde el punto de vista del programador. Hacer ese cambio desde la óptica del consumidor a la del creador puede ser un poco difícil. Y una vez que lo hacemos puede arruinar nuestra habilidad de disfrutar de esas cosas como antes. Hay que estar preparados para sacrificar estos placeres simples si deseamos dominar la técnica creativa. Veremos los hilos de las marionetas.

No se desanime porque haya una gran cantidad de trabajo mecánico en la escritura. Es así, y no se puede evitar. Volví a escribir la primera parte de “Adiós a las armas” al menos cincuenta veces. Hay que reescribir. El primer borrador de algo es una mierda. Ernest Hemingway

El proceso de reescritura es clave para producir un escrito decente. Hemingway no decía que el primer borrador no tenga valor, pero sí que era muy pobre comparado con lo que podría ser la versión definitiva que somos capaces de producir trabajando el texto.
La emoción de traspasar las ideas al papel es realmente vigorizante, pero si perdemos el entusiasmo antes de acabar la tarea y pasamos a otro proyecto sin terminar el anterior, minimizando las críticas con un “no entienden mi arte al natural”, “yo soy así, espontáneo”, lo que en realidad hacemos es evadir la realidad: escribir una buena historia significa trabajar duro.

A veces se va a volver un trabajo aburrido y tedioso, y usted pensará ¿por qué estoy haciendo esto? Pero eso suena como un corredor de maratón quejándose porque se siente cansado. Se supone que se debe sentir así, y seguir de todos modos. Siga adelante. Una vez que traspasa ese umbral de cansancio, el aumento de la energía y la seguridad de llegar a la meta valen la pena.

Una vez que se acostumbre, la lucha de la edición se convertirá en el placer de ver cómo mejora su trabajo -ni siquiera tendrá que pedir segundas opiniones, será claro para usted que las cosas están funcionando mejor-, el resultado final será comenzar a disfrutar de la reescritura. Plasmar ideas y conceptos es veloz y pasional. La artesanía de la construcción de frases, palabra por palabra, es un placer tranquilo.

Editar es un proceso incluso más importante que escribir el primer borrador. La historia puede haber nacido en ese primer escrito pero, como los bebés, será frágil e inmadura. Editar y reescribir pulirá y hará crecer a nuestra incipiente novela. La verdadera inteligencia de la historia se consigue en esta fase.

Muy resumidos, éstos son los pasos para editar nuestro primer borrador:

Dejar respirar a la historia
Liberar la mente haciendo otra cosa por un tiempo, hasta tener un recuerdo vago de las palabras que utilizó. Esto hará que lea el escrito con ojos frescos, sin seguir necesariamente enamorado de alguna de las partes malas, ni reacio a cierta las partes que en realidad funcionan bien. ¿Cuánto tiempo es necesario? Ni idea, varía con cada persona.

Hay algo que está mal
Es un mantra que deberá repetir una y otra vez mientras relee la historia. Entender que ese borrador podía tener -y tiene- errores es lo que nos hace encontrarlos con más facilidad. Toda historia recién escrita tiene diferentes problemas, que pueden ser: Motivación confusa de los personajes. Personajes planos. Lenguaje poco claro. Huecos en el argumento. Partes aburridas o sin sentido. Conflicto que no se intensifica o que es fácil de resolver. Pocas subtramas. Muchas subtramas. Temas no resueltos o contraproducentes…

Nada importa mucho
Es cierto que invertimos mucho tiempo y esfuerzo escribiendo este borrador, pero, si algo está mal no nos debe temblar el pulso: hay que arreglarlo. La buena noticia es que ningún problema que tenga una novela es demasiado serio y todo se puede arreglar con una edición despiadada.

Copia de seguridad
Es simple, cada vez que vayamos a editar hay que hacer una copia de seguridad. Cada vez. Y hay que hacerlas en distintos sitios, redundantes, ubicuas. En un disco externo, en la nube, en una tarjeta de memoria. Cada día de trabajo de edición debe generar tres o cuatro copias de seguridad y luego debemos duplicar estos archivos en distintos lugares. Nunca se es demasiado cauto con esto.

Revisión de tema, premisa y estructura
Lo básico que hizo que escribamos esta historia ¿sigue allí? Hay que dar unos pasos atrás, ganar perspectiva para ver todo el trabajo y controlar que las líneas argumentales sigan completas, que se entienda cada paso y llegue al final pretendido.

Cohesión, coherencia y causalidad
Toda la historia debe entenderse como una, sin saltos de estilo o voz. Además tiene que seguir una línea establecida por nosotros mismos, porque la anarquía es enemiga de la comprensión. Esto no significa que sea predecible. Puede ser todo lo loca que quiera, pero siempre loca y no pasarse de repente a la seriedad sin motivo. Finalmente, todo debe pasar por causas factibles de encontrar en la propia obra. Quizás causas pasadas por alto o difíciles de tomar en cuenta al principio, pero deben estar allí. No queremos caer en el “deux ex machina” que tanto decepciona a los lectores. Si faltan causas es el momento de poner cada una.

Re-edición
Los movimientos a nivel trama y líneas argumentales provocaron desajustes varios y es preciso reparar el daño.

Revisión de lengua
Se corrigen errores de lenguaje, gramática, ortografía y sintaxis.

Lectores de prueba
Dos o tres lectores que evalúen la obra desde el punto de vista del lector. La regla básica es corregir cualquier cosa del leguaje que observen, pero tocar trama, argumento y escenas sólo cuando hay más de uno que indique lo mismo.

Aquí se cumple una etapa que puede repetirse desde el comienzo tantas veces como sea necesario. Luego seguimos:

Corrector profesional
Cuando estamos cerca de la versión final es conveniente dar la obra a un corrector profesional. Su lupa se posará más en la selección de palabras, gramática y estructura de la oración. También puede haber comentarios acerca de la propia narración, pero estos serán referencias desde la experiencia de lectura, hechas por alguien que es crítico experto en el uso de las palabras. La primera vez que se corrige con un profesional, duele. Crees que eres un escritor y luego alguien observa o cambia prácticamente cada frase. Sin embargo, la revisión profesional de su libro lo hace mejorar, y el lector se lo agradecerá.

Retoques finales
Llega el momento en que prácticamente no ve ningún error en su narración, entonces debe mirar más de cerca. Aquí también pueden aparecer los lectores beta que aprecien la diferencia entre la primera versión leída y la actual, pero hay que ser prudentes con cambios drásticos. Todo se reduce a pequeños retoques que dejen el conjunto brillante.

Usted ¿revisa, reescribe, edita? ¿Cuál es su método de corrección?