Corrientes, por Mónica Olivares

Nuestro reflejo descansa en una botella vacía,

se hunde en el mar artificial habitado por balsas rotas,

  los peces piden asilo a la tierra firme,

la espuma burbujea efervescente,

el musgo es como el sudor metálico de las 2pm.

Yo soy el pasajero olvidado,

quizá el que se sube y no paga su boleto.

He olvidado que este viaje comienza porque busco desaparecer,

las aves me observan como si desearan devorarme,

escucho como se quiebran con el viento.

Los que nos perdimos en este mar

damos mensajes con el rostro repleto de ruinas,

el cuerpo traslucido sin miedo al ridículo

bailamos en el encierro de la brisa,

nuestras carcajadas son lo que escuchas

cuando pones un caracol en tu oído

porque el sonido atrapa lo que todos ignoraron alguna vez

y las aguas nos sumergen para redimirnos una noche cualquiera,

nos escupen en la arena, vivimos en todas las costas,

nacemos en cada puerto después de la madrugada sedienta,

y bebemos nuestro aliento hasta que llegan las olas

para despertarnos.

Mónica Olivares. México.

Otras publicaciones de la misma autora:

Habitas luces                          Deshoras                      Amaneceres perpetuos

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3 comentarios en “Corrientes, por Mónica Olivares

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