Laskar Pelangi, por Andrea Nunes

La Tropa del Arcoíris (Laskar Pelangi) está formada por un grupo de diez niños extraordinarios que, a pesar de vivir en la zona más pobre de la isla de Belitung, Indonesia, tienen el valor de enfrentarse a la sociedad en la que viven y luchar en favor de su educación. Esta novela comenzó como un gesto de agradecimiento a Bu Mus, la valiente maestra que se desvivió por ellos. Uno de sus alumnos, Ikal (Andrea Hirata), le escribió este libro cuando creció, porque se lo había prometido, y el resultado fue una historia de lucha por valores universales que logró trascender más allá de Indonesia y llegar a los corazones de miles de lectores.

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La lectura de La Tropa del Arcoíris me ha impactado, me ha emocionado, me ha enfadado, me ha entristecido, y me ha hecho reír y soñar. Con los cambios que está sufriendo nuestra sociedad respecto a la educación, a las relaciones familiares y a cómo crecen los niños, me parece de especial relevancia esta historia real. En ella, dos maestros se hacen cargo de una escuelita en medio de la nada, semiabandonada por el gobierno indonesio, cuyos alumnos son marginados y discriminados por la pobreza en la que viven, de quienes nadie espera nada y, según opinan todos, no tienen futuro. Pero estos dos maestros, Pak Harfan y Bu Mus, se dedican con pasión y devoción a su trabajo, a pesar de ser pobres ellos también y de tener que pluriemplearse para poder sobrevivir. Son profesores que adoran a sus niños, creen en ellos y les dan alas para ser quienes deseen ser. Y estos niños, a su lado, aprenden a leer y a escribir, aprenden historia, geografía, matemáticas y música, pero también aprenden a soñar. Descubren que su destino no está escrito, que pueden cambiarlo, y que tienen derecho a ser algo más en la vida. Pak Harfan y Bu Mus se enorgullecen de ser lo que son, se enorgullecen de sus alumnos y, a su vez, logran que ellos se enorgullezcan también de ser los alumnos de la pequeña escuela de la Muhammadiyah. En este contexto se pone de manifiesto el valor real de la educación, el placer de aprender, de adquirir una cultura, un pensamiento crítico, y la capacidad de crear y soñar. Una de las reflexiones de Ikal cuando crece, es precisamente esta, la capacidad de valorar tu educación; se enfurece cuando ve cómo hijos de familias con dinero tiran por la borda sus estudios por pereza, aburrimiento, rebeldía u otras banalidades, y recuerda lo difícil que lo tuvieron él y sus amigos. También recuerda cómo iban a clase, algunos de ellos descalzos, otros con sandalias hechas de neumáticos; siempre les faltaban botones a las camisas; casi no tenían libros, ni cuadernos, ni material escolar en general. Y recuerda también algún encuentro con estudiantes de la PN, la escuela privada a la que iban los niños de buenas familias; lo impecables que iban, la cantidad de cosas que tenían… Recuerda que para estos niños, y para sus profesores, parecían primar los resultados, los números impresos sobre el boletín de notas, el prestigio y la reputación. En cambio, la Tropa del Arcoíris no tenía que preocuparse por su reputación porque era prácticamente inexistente…

Si pensamos en la relación habitual que tienen hoy en día los profesores con sus alumnos y, a la vez, la relación que tienen ambos con la educación en sí, veremos mejoras respecto a lo que era antes, pero por otro lado también vislumbraremos un cierto retroceso en otros aspectos. Esta novela nos invita a reflexionar sobre el espíritu humano en la educación y otros ámbitos de la vida y la sociedad. Se la recomiendo a todo aquel que no la conozca, especialmente a quienes se dedican a la docencia, y os animo a participar con vuestros comentarios sobre el modelo de educación actual, y sobre las desigualdades educativas que, en pleno siglo XXI, todavía existen y golpean a quienes tienen menos recursos.

la-tropa-del-arcoc3adris“La suerte, el esfuerzo y el destino son como tres montañas azules que acunan a la humanidad. Estas montañas conspiran entre sí para crear el futuro, y resulta difícil entender cómo obran en conjunción. […] lo que sí sé a ciencia cierta y a partir de mis experiencias en aquella escuela tan humilde es que una vida de esfuerzo es como coger fruta de un cesto con una venda en los ojos: sea cual sea la fruta que acabemos cogiendo, al menos tendremos fruta.”

(Andrea Hirata, La Tropa del Arcoíris)

Otras publicaciones de la misma autora:

Un asalto a la cultura             Palibrio y sus estafas                 ¿Junto o separado?

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2 comentarios en “Laskar Pelangi, por Andrea Nunes

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