Textos solidarios

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Probablemente muchos de vosotros ya conoceréis este proyecto, pero quiero compartirlo igualmente, por si acaso hay aún algún despistado como yo, que me enteré hace muy poquito, aunque justo a tiempo.

Este proyecto solidario consiste en la publicación de un libro con poesías, relatos, cuentos, ilustraciones y fotografías de carácter social, cuyos autores cederán a modo de colaboración. Todos los ingresos que se obtengan de su venta serán destinados a Médicos sin Fronteras.

Sé que es un poco tarde, pero el plazo para enviar un granito de arena está abierto hasta el día 31. Puede que ya no os dé tiempo a crear nada, pero tal vez alguien tenga algo terminado que pueda encajar con la idea de los textos solidarios y, si no, siempre será bienvenido un gesto que ayude a la promoción de este proyecto. Además, una vez recibidas todas las colaboraciones, también será necesaria una labor de maquetación, corrección, etc., y puede ser otra forma muy importante de colaborar.

En el blog Scripto podéis consultar las bases generales para participar, así como otra información útil e interesante sobre este libro en ciernes, que llevará el título El mundo en tus manos.

Laskar Pelangi, por Andrea Nunes

La Tropa del Arcoíris (Laskar Pelangi) está formada por un grupo de diez niños extraordinarios que, a pesar de vivir en la zona más pobre de la isla de Belitung, Indonesia, tienen el valor de enfrentarse a la sociedad en la que viven y luchar en favor de su educación. Esta novela comenzó como un gesto de agradecimiento a Bu Mus, la valiente maestra que se desvivió por ellos. Uno de sus alumnos, Ikal (Andrea Hirata), le escribió este libro cuando creció, porque se lo había prometido, y el resultado fue una historia de lucha por valores universales que logró trascender más allá de Indonesia y llegar a los corazones de miles de lectores.

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La lectura de La Tropa del Arcoíris me ha impactado, me ha emocionado, me ha enfadado, me ha entristecido, y me ha hecho reír y soñar. Con los cambios que está sufriendo nuestra sociedad respecto a la educación, a las relaciones familiares y a cómo crecen los niños, me parece de especial relevancia esta historia real. En ella, dos maestros se hacen cargo de una escuelita en medio de la nada, semiabandonada por el gobierno indonesio, cuyos alumnos son marginados y discriminados por la pobreza en la que viven, de quienes nadie espera nada y, según opinan todos, no tienen futuro. Pero estos dos maestros, Pak Harfan y Bu Mus, se dedican con pasión y devoción a su trabajo, a pesar de ser pobres ellos también y de tener que pluriemplearse para poder sobrevivir. Son profesores que adoran a sus niños, creen en ellos y les dan alas para ser quienes deseen ser. Y estos niños, a su lado, aprenden a leer y a escribir, aprenden historia, geografía, matemáticas y música, pero también aprenden a soñar. Descubren que su destino no está escrito, que pueden cambiarlo, y que tienen derecho a ser algo más en la vida. Pak Harfan y Bu Mus se enorgullecen de ser lo que son, se enorgullecen de sus alumnos y, a su vez, logran que ellos se enorgullezcan también de ser los alumnos de la pequeña escuela de la Muhammadiyah. En este contexto se pone de manifiesto el valor real de la educación, el placer de aprender, de adquirir una cultura, un pensamiento crítico, y la capacidad de crear y soñar. Una de las reflexiones de Ikal cuando crece, es precisamente esta, la capacidad de valorar tu educación; se enfurece cuando ve cómo hijos de familias con dinero tiran por la borda sus estudios por pereza, aburrimiento, rebeldía u otras banalidades, y recuerda lo difícil que lo tuvieron él y sus amigos. También recuerda cómo iban a clase, algunos de ellos descalzos, otros con sandalias hechas de neumáticos; siempre les faltaban botones a las camisas; casi no tenían libros, ni cuadernos, ni material escolar en general. Y recuerda también algún encuentro con estudiantes de la PN, la escuela privada a la que iban los niños de buenas familias; lo impecables que iban, la cantidad de cosas que tenían… Recuerda que para estos niños, y para sus profesores, parecían primar los resultados, los números impresos sobre el boletín de notas, el prestigio y la reputación. En cambio, la Tropa del Arcoíris no tenía que preocuparse por su reputación porque era prácticamente inexistente…

Si pensamos en la relación habitual que tienen hoy en día los profesores con sus alumnos y, a la vez, la relación que tienen ambos con la educación en sí, veremos mejoras respecto a lo que era antes, pero por otro lado también vislumbraremos un cierto retroceso en otros aspectos. Esta novela nos invita a reflexionar sobre el espíritu humano en la educación y otros ámbitos de la vida y la sociedad. Se la recomiendo a todo aquel que no la conozca, especialmente a quienes se dedican a la docencia, y os animo a participar con vuestros comentarios sobre el modelo de educación actual, y sobre las desigualdades educativas que, en pleno siglo XXI, todavía existen y golpean a quienes tienen menos recursos.

la-tropa-del-arcoc3adris“La suerte, el esfuerzo y el destino son como tres montañas azules que acunan a la humanidad. Estas montañas conspiran entre sí para crear el futuro, y resulta difícil entender cómo obran en conjunción. […] lo que sí sé a ciencia cierta y a partir de mis experiencias en aquella escuela tan humilde es que una vida de esfuerzo es como coger fruta de un cesto con una venda en los ojos: sea cual sea la fruta que acabemos cogiendo, al menos tendremos fruta.”

(Andrea Hirata, La Tropa del Arcoíris)

Otras publicaciones de la misma autora:

Un asalto a la cultura             Palibrio y sus estafas                 ¿Junto o separado?

Editar, reescribir y disfrutar

Entrada original en Escrilia

Editar, reescribir y disfrutar

Hay personas que adoran simplemente escribir. Lo entienden como ese momento en que plasman sus ideas en la página… y ya está, nada más que eso. Los conceptos de revisión, corrección o reescritura son ignorados o percibidos como alguna forma de tortura: tediosos y nada creativos. Pero no existe la escritura de calidad sin reescritura.

Algunas veces las cosas salen bien al primer intento. Una historia corta, un poema, un artículo de opinión. Pocas veces. Pero si queremos crear algo más ambicioso, más largo, más complicado, hay que estar dispuestos a ensuciarse las manos y trabajar. Me refiero al lento y tedioso esfuerzo del pulido por medio de la revisión repetitiva.

Hay una idea romántica de la creación artística -mayormente sostenida por las películas- en la que el escritor crea espontáneamente y a la velocidad de la inspiración. Tomas cortas, ligeras y acompañadas con música donde parece todo muy divertido, para acabar con una obra impecable. Lamentablemente no es el caso en la vida real.

Todo se reduce a las expectativas que nos generamos: Si pensamos que será todo vino y rosas terminaremos decepcionados. Es un proceso largo en el que nadie cortará y eliminará las partes aburridas. Escribir una novela, que parece un trabajo homogéneo y continuo desde fuera, en realidad está formado por un montón de laboriosas secciones hechas a mano y cuidadosamente pegadas entre sí para que parezcan una sola cosa.

Es parte de la artesanía esconder los engranajes tras una elegante y simple esfera de reloj. Una casa no evidencia sus cimientos si estamos parados fuera, contemplando su fachada. Un juego de ordenador no es todo historia, brillantes gráficos y buenos movimientos desde el punto de vista del programador. Hacer ese cambio desde la óptica del consumidor a la del creador puede ser un poco difícil. Y una vez que lo hacemos puede arruinar nuestra habilidad de disfrutar de esas cosas como antes. Hay que estar preparados para sacrificar estos placeres simples si deseamos dominar la técnica creativa. Veremos los hilos de las marionetas.

No se desanime porque haya una gran cantidad de trabajo mecánico en la escritura. Es así, y no se puede evitar. Volví a escribir la primera parte de “Adiós a las armas” al menos cincuenta veces. Hay que reescribir. El primer borrador de algo es una mierda. Ernest Hemingway

El proceso de reescritura es clave para producir un escrito decente. Hemingway no decía que el primer borrador no tenga valor, pero sí que era muy pobre comparado con lo que podría ser la versión definitiva que somos capaces de producir trabajando el texto.
La emoción de traspasar las ideas al papel es realmente vigorizante, pero si perdemos el entusiasmo antes de acabar la tarea y pasamos a otro proyecto sin terminar el anterior, minimizando las críticas con un “no entienden mi arte al natural”, “yo soy así, espontáneo”, lo que en realidad hacemos es evadir la realidad: escribir una buena historia significa trabajar duro.

A veces se va a volver un trabajo aburrido y tedioso, y usted pensará ¿por qué estoy haciendo esto? Pero eso suena como un corredor de maratón quejándose porque se siente cansado. Se supone que se debe sentir así, y seguir de todos modos. Siga adelante. Una vez que traspasa ese umbral de cansancio, el aumento de la energía y la seguridad de llegar a la meta valen la pena.

Una vez que se acostumbre, la lucha de la edición se convertirá en el placer de ver cómo mejora su trabajo -ni siquiera tendrá que pedir segundas opiniones, será claro para usted que las cosas están funcionando mejor-, el resultado final será comenzar a disfrutar de la reescritura. Plasmar ideas y conceptos es veloz y pasional. La artesanía de la construcción de frases, palabra por palabra, es un placer tranquilo.

Editar es un proceso incluso más importante que escribir el primer borrador. La historia puede haber nacido en ese primer escrito pero, como los bebés, será frágil e inmadura. Editar y reescribir pulirá y hará crecer a nuestra incipiente novela. La verdadera inteligencia de la historia se consigue en esta fase.

Muy resumidos, éstos son los pasos para editar nuestro primer borrador:

Dejar respirar a la historia
Liberar la mente haciendo otra cosa por un tiempo, hasta tener un recuerdo vago de las palabras que utilizó. Esto hará que lea el escrito con ojos frescos, sin seguir necesariamente enamorado de alguna de las partes malas, ni reacio a cierta las partes que en realidad funcionan bien. ¿Cuánto tiempo es necesario? Ni idea, varía con cada persona.

Hay algo que está mal
Es un mantra que deberá repetir una y otra vez mientras relee la historia. Entender que ese borrador podía tener -y tiene- errores es lo que nos hace encontrarlos con más facilidad. Toda historia recién escrita tiene diferentes problemas, que pueden ser: Motivación confusa de los personajes. Personajes planos. Lenguaje poco claro. Huecos en el argumento. Partes aburridas o sin sentido. Conflicto que no se intensifica o que es fácil de resolver. Pocas subtramas. Muchas subtramas. Temas no resueltos o contraproducentes…

Nada importa mucho
Es cierto que invertimos mucho tiempo y esfuerzo escribiendo este borrador, pero, si algo está mal no nos debe temblar el pulso: hay que arreglarlo. La buena noticia es que ningún problema que tenga una novela es demasiado serio y todo se puede arreglar con una edición despiadada.

Copia de seguridad
Es simple, cada vez que vayamos a editar hay que hacer una copia de seguridad. Cada vez. Y hay que hacerlas en distintos sitios, redundantes, ubicuas. En un disco externo, en la nube, en una tarjeta de memoria. Cada día de trabajo de edición debe generar tres o cuatro copias de seguridad y luego debemos duplicar estos archivos en distintos lugares. Nunca se es demasiado cauto con esto.

Revisión de tema, premisa y estructura
Lo básico que hizo que escribamos esta historia ¿sigue allí? Hay que dar unos pasos atrás, ganar perspectiva para ver todo el trabajo y controlar que las líneas argumentales sigan completas, que se entienda cada paso y llegue al final pretendido.

Cohesión, coherencia y causalidad
Toda la historia debe entenderse como una, sin saltos de estilo o voz. Además tiene que seguir una línea establecida por nosotros mismos, porque la anarquía es enemiga de la comprensión. Esto no significa que sea predecible. Puede ser todo lo loca que quiera, pero siempre loca y no pasarse de repente a la seriedad sin motivo. Finalmente, todo debe pasar por causas factibles de encontrar en la propia obra. Quizás causas pasadas por alto o difíciles de tomar en cuenta al principio, pero deben estar allí. No queremos caer en el “deux ex machina” que tanto decepciona a los lectores. Si faltan causas es el momento de poner cada una.

Re-edición
Los movimientos a nivel trama y líneas argumentales provocaron desajustes varios y es preciso reparar el daño.

Revisión de lengua
Se corrigen errores de lenguaje, gramática, ortografía y sintaxis.

Lectores de prueba
Dos o tres lectores que evalúen la obra desde el punto de vista del lector. La regla básica es corregir cualquier cosa del leguaje que observen, pero tocar trama, argumento y escenas sólo cuando hay más de uno que indique lo mismo.

Aquí se cumple una etapa que puede repetirse desde el comienzo tantas veces como sea necesario. Luego seguimos:

Corrector profesional
Cuando estamos cerca de la versión final es conveniente dar la obra a un corrector profesional. Su lupa se posará más en la selección de palabras, gramática y estructura de la oración. También puede haber comentarios acerca de la propia narración, pero estos serán referencias desde la experiencia de lectura, hechas por alguien que es crítico experto en el uso de las palabras. La primera vez que se corrige con un profesional, duele. Crees que eres un escritor y luego alguien observa o cambia prácticamente cada frase. Sin embargo, la revisión profesional de su libro lo hace mejorar, y el lector se lo agradecerá.

Retoques finales
Llega el momento en que prácticamente no ve ningún error en su narración, entonces debe mirar más de cerca. Aquí también pueden aparecer los lectores beta que aprecien la diferencia entre la primera versión leída y la actual, pero hay que ser prudentes con cambios drásticos. Todo se reduce a pequeños retoques que dejen el conjunto brillante.

Usted ¿revisa, reescribe, edita? ¿Cuál es su método de corrección?

10 consejos para escribir un buen relato de ficción

Para escribir bien lo importante es…

1. Escribe.

2. Escribe no importa cómo ni dónde: a pluma, a boli, a pilot, a lápiz prestado por un camarero, a máquina, a ordenador. Escribe primero sin darle importancia a ese hecho. Porque sí. Igual que se hacen otras tantas cosas a lo largo del día.

3. Escribe sin darte la menor importancia. Sin creer que vas a hacer algo inaudito, inédito, inconmensurable. Escribe como la minúscula persona que eres. Que solamente fluya, como una existencia cualquiera. Escribe sin pudor.

4. Empieza a pensar en que estás escribiendo. Que aquello que sale al paso de tus dedos (y surge de tu pensamiento o de quién sabe qué recóndito sitio de ti mismo) es material inflamable y depende de ti, estás construyendo algo, diciendo algo: porque no somos nadie, pero tampoco nadie es nosotros. Sobre todo, no pienses en ningún lector futuro (¡ninguno!). Y piensa que todo vale.

5. Escribe; es un juego, es una dinamo. Vas a transformar unas palabras en un pequeño mundo donde ocurren cosas. Acércate y observa: cambia de sitio las figuras, acerca aquellas dos, prende fuego a esa casita con una cerilla, empuja con el dedo ese camión hasta que casi atropelle a tu personaje favorito. Convierte esta dulce mañana en el día del juicio final.

6. Compártelo, no tengas miedo (pero tampoco seas pesado ni plasta, no todo el mundo quiere leerte). Busca a alguien en quien confíes y deja, con ausencia total de soberbia, que espachurre tus figuritas y opine sobre la horrible construcción de tu Lego. Aunque sufras, deja que lo haga. Muy probablemente tenga razón (y además luego puedes volver a ponerlo todo en su lugar, en caso de).

7. Después de la parte divertida llega la parte profesional o perfeccionista. Encájate en la cabeza el casco de obra y mira tu pequeño mundo hasta que empieces a sudar, hasta que la vanidad dé paso a la vergüenza. Seguro que necesita arreglo. Y seguro que tú puedes arreglarlo. No te quieras demasiado a ti mismo, no tengas piedad, ni prisa. Ahora es tu construcción de Lego lo que importa.

8. ¿Te lo has pasado bien? Piensa que es importante pasárselo bien. O sufrir. O ponerse nervioso. O sentir que uno no será capaz y luego superarse. O sentir nostalgia, duda, arrepentimiento, asco: en fin, algo. Incluso frío. Si no, para qué.

9. Olvida todas estas tonterías que he dicho. No hagas caso de nadie. Y sobre todo hazte a la idea de que el mundo editorial No Existe. Vive tu escritura como si no existiera.

10. Bueno, olvida todo esto menos una cosa: del punto 1 al 9, cada palabra puede ser traducida en una sola: lee. Lee. Lee. Lee. Lee para siempre, como si fueras un niño que empieza. Todo está ahí.

Lara MORENO

(Publicado en la revista Eñe)

Origen: del blog Escritores Noveles (10 consejos para escribir un buen relato de ficción)

La novela de 1910 que predijo la era de Internet

La novela de 1910 que predijo la era de Internet

(Del blog Letras Inquietas)

El mundo futurista retratado por el escritor británico Edward Morgan Forster en su cuento de ciencia ficción La máquina se detiene (1909) resulta inquietantemente familiar.

Las personas se comunican entre sí a través de pantallas, las interacciones cara a cara se han convertido en algo extraño, y el conocimiento y las ideas se comparten a través un sistema que vincula cada hogar.

Pero ese mundo no fue imaginado por un escritor contemporáneo, sino por un autor más bien conocido por sus novelas sobre clases sociales e hipocresía, como “Una habitación con vistas” (1908), “Howard´s end” (1910) —también conocida en español como “Regreso a Howard´s End” o “La mansión”— o “Pasaje a India” (1924).

“E.M. Foster predijo la era de internet en una época en la que la radio todavía no era un fenómeno de masas.”

Neil Duffield, dramaturgo

“La máquina se detiene” fue la única incursión de E.M. Forster en la ciencia ficción. Aunque si la hubiera escrito hoy día tal vez ya no se trataría de pura fantasía.

Una máquina omnipresente

NOVELA

La novela relata la historia de una madre y un hijo —Vashti y Kuno— que viven en un mundo postapocalíptico en donde la gente vive en cápsulas individuales subterráneas, descritas como “celdas de abejas”, y cubren sus necesidades gracias a una máquina que lo abarca todo.

Se trata de un mundo en el que viajar no es muy habitual, los habitantes se comunican a través de pantallas de video y la gente se ha vuelto tan dependiente a la Máquina que han comenzado a adorarla como si se tratara de un ser viviente.

Neil Duffield, quien adaptó la historia para el escenario del Teatro Real de York (Reino Unido) dice que resulta “bastante extraordinario” la tecnología moderna que predice la obra y cómo analiza los efectos que esta tendrá en los usuarios.

“Forster predijo con impresionante precisión el efecto que la tecnología tendría en nuestras relaciones personales.”

Neil Duffield, dramaturgo

“E.M. Forster predijo la era de internet en una época en la que la radio todavía no era un fenómeno de masas”.

“Habría parecido muy descabellado en ese momento, cuando la gente ni siquiera usaba teléfonos. Y eso lo hace más relevante ahora que en su época; estaba anticipando tecnologías como internet y Skype“, dice Duffield.

“Y predijo con impresionante precisión el efecto que la tecnología tendría en nuestras relaciones personales, en nuestros cuerpos y en nuestra filosofía y cultura”.

“Es una advertencia para nuestros días sobre todo a lo que nos estamos exponiendo”, sentencia el dramaturgo.

Esclavos de la tecnología

La directora de la obra, Juliet Forster (que aunque comparte apellido no tiene relación con el autor), fue quien presentó la obra a Duffield para que la adaptara al teatro.

Forster dice que se sintió cautivada por la novela a fines de la década de 1980 y “año tras año, gana más relevancia”.

Predijo toda esa tecnología, y cómo los humanos reaccionamos a ella; eso es lo que me fascina“, admite.

“Plantea la pregunta sobre cuán lejos vamos a llegar para que la tecnología sea en lo que confiamos para funcionar.”

Juliet Forster, directora de la obra

“E.M. Forster tenía un enorme conocimiento sobre la naturaleza humana y sobre cómo nos adaptaríamos y perderíamos parte de nosotros mismos a través de la tecnología”.

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“Plantea la pregunta sobre cuán lejos vamos a llegar para permitir que la tecnología sea en lo que confiamos para funcionar”.

Howard Booth, de la Universidad de Manchester, experto en la obra de Forster, asegura que aunque la historia es fascinante, sus ideas sobre la naturaleza humana son más importantes que las predicciones tecnológicas.

“La gente lo lee y dice: ‘Mira, hubo alguien que hace más de 100 años imaginó el mundo de internet y los celulares inteligentes y muchos de los problemas a los que nos enfrentamos por vivir inmersos en la tecnología y no prestar atención al mundo que nos rodea‘”.

“Forster no fue un gran futurólogo —la tecnología de “La máquina se detiene” no se parece tanto a nuestra tecnología de hoy día—, pero sí comenzó a ver los problemas que esta acarrearía, y que lo que está ahí para, supuestamente, ayudarnos a desarrollar ciertas tareas puede convertirse en algo que necesitamos para vivir y de lo que no podemos prescindir”.

Temas recurrentes

Duffield está de acuerdo en que el interés real de la historia radica en lo que revela sobre la naturaleza humana.

“Es una historia muy personal. Solo hay dos personajes principales, una madre y su hijo, que se comunican a través de lo que hoy conocemos como Skype“, dice Duffield.

“Eso es fundamental en la historia, la relación entre ambos, y lo verdaderamente genial de la obra es cómo logra explorar el impacto en la sociedad de este tipo de tecnlogía tan solo a través de dos personajes“.

Según Julie Forster, “la relación entre lo material y lo espiritual” se vincula con otras obras más conocidas del autor.

“El drama entre restricción y libertad; la búsqueda de un equilibrio entre la naturaleza física y espiritual; la necesidad de conectar con todas las clases sociales y pueblos. Todas esas cosas las encuentras en su obra pero escritas de manera completamente diferente”, dice Forster.

De acuerdo con Booth, el cuento de ciencia ficción de E.M. Forster, que tiene 12.000 palabras, “es bastante similar a muchas de sus historias cortas, que a menudo contienen un elemento de fantasía“.

“Solía escribir cuentos con tintes de ficción. En “El ómnibus celestial” (1911), por ejemplo, se imagina ascendiendo hacia el cielo y encontrándose con otros escritores”, explica el académico.

Mundo maquinal

Booth también tiene una respuesta a por qué Forster decidió escribir una historia de ciencia ficción.

La Máquina se Detiene habla sobre personas que pierden la conexión con la vida y con el mundo que les rodea.”

Howard Booth, Universidad de Manchester

“Hay varias cosas que que están llegando a un punto crítico en 1908. Una es que Forster estaba pensando más en religión; no en cristianismo ortodoxo, sino en unsentido espiritual, de contacto con el mundo natural. Él cree que las cosas en la vida moderna cada vez van más por ese camino”.

“Y esos problemas de la vida moderna también estaban impidiendo que las personas conectaran entre sí“.

“También es una reacción a una visión eufórica sobre la ciencia y el progreso que, junto a otros escritores de su época, asocia especialmente a H.G. Wells”.

El académico destaca “un hito muy específico” que ocurrió ese mismo año: el aviador francés Henri Farman, “la primera persona en manejar una nave más pesada que el aire (no un globo aerostático o un dirigible) y hacer un recorrido y aterrizaje”.

“A diferencia de los hermanos Wright, que despegaron y se chocaron contra el suelo, esa fue la primera vez que alguien probaba que se podría viajar por el aire y hacer volar una aeronave”.

“Puede que eso no parezca gran cosa para nosotros, pero para Forster sugería que estábamos al borde de un mundo maquinal”.

“Temía que las máquinas se hicieran con el control y de eso habla ‘La máquina se detiene’: de personas que pierden la conexión con la vida y con el mundo y que viven a través de las máquinas”.

Puedes ver el post original en Letras Inquietas

Un asalto a la cultura, por Andrea Nunes

UN ASALTO A LA CULTURA
La reforma de la ley de pensiones, que entró en vigor en el 2013, obliga a los escritores a elegir entre sus pensiones o sus derechos de autor (lo mismo sucede con músicos y otros artistas). Es tan absurdo como suena. Escritores reconocidos, como Javier Reverte, Eduardo Mendoza, Antonio Colinas y otros muchos, se ven en esta situación. Un escritor, tras una vida entregada a la literatura, y una larga trayectoria aportando a la cultura y a la intelectualidad, y cotizando legalmente como autónomo, se ve en serios problemas una vez que se jubila en España. La pensión mínima que cobra un escritor retirado es de 600 euros; si gana más de 9.000 euros al año en derechos de autor, ya no puede compatibilizar el cobro de ambos. Para colmo, si cobra su pensión, tampoco es legal que al mismo tiempo cobre algún honorario por conferencias o charlas, por no mencionar qué sucede si gana un premio. Si un autor cobra el premio Planeta y además cobra su pensión, por ejemplo, es un estafador y será castigado por el Estado. Con esto, obligan a muchos autores importantes de la literatura española, a dejar de trabajar, les privan de continuar enriqueciendo a la sociedad con sus aportaciones precisamente en un momento de su carrera en el que probablemente tienen mucho que ofrecer. Esta es la realidad de nuestro país. Un aplauso.

Para comprender mejor el problema y ver más información, podéis leer este artículo de La Vanguardia: El Estado jubila a los escritores; o este otro de El Español: Un premio Cervantes multado por cobrar su pensión y sus derechos de autor.

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Palibrio y sus estafas, por Andrea Nunes

Palibrio y sus estafas

Vivimos en un mundo en el que salir adelante es cada vez más difícil. Los jóvenes vemos frustradas nuestras expectativas. No importa lo bien preparados que estemos, los títulos que tengamos, o nuestro talento. En los tiempos que corren, al menos en este país, es más importante tener el contacto adecuado, ser amigo de tal o cual persona, o al menos, tener el dinero suficiente como para comprar ese contacto, esa posición, o ese sueño que perseguimos. Así es como se sale adelante.

Publicar un libro en España a día de hoy es algo muy similar. Un escritor joven y primerizo no tiene absolutamente nada que hacer ante el inmenso mundo de la editorial. O bien dispone de la cantidad suficiente de dinero como para pagarse una autopublicación, o bien dispone del contacto adecuado (esta segunda opción bastante menos probable, en realidad). Es un laberinto lleno de maleza que puede llegar a ahogar a los jóvenes autores con menos recursos. No importa si su trabajo merece reconocimiento o no, si tienen talento o si son meros aficionados, si escriben bien o si cometen faltas de ortografía… importa únicamente si tienen los medios para lograr que se publique su novela.

Pero de vez en cuando, alguien con talento y aun con pocos recursos logra abrirse un pequeño hueco y, poco a poco, va haciéndose su camino. Gracias a algunas empresas que ayudan a la autopublicación, o que no siguen el camino de edición convencional, esto es posible.

Una de estas empresas es Palibrio. Y una de las novelas publicadas gracias a Palibrio es La princesa del abismo en la mirada. Los autores de esta novela, F.K. Essaza y Andrea Nunes, eligieron Palibrio porque, aparentemente, era la que ofrecía la mejor relación calidad-precio. Publicar un libro es muy caro, pero Palibrio podía hacerse cargo por un precio bastante inferior al de otras editoriales similares, gracias a su sistema de impresión bajo demanda. Los autores pagan una parte y Palibrio se encarga del resto. Un servicio bastante básico, no hay que engañarse. Esta editorial tan solo se encarga de la distribución; si el autor quiere publicidad, ha de pagar más, lo cual es lógico, pues ha de abonar una cantidad diferente por cada servicio adicional, como revisiones, traducciones, etc. Pero el servicio básico fue lo que pudieron permitirse Essaza y Nunes, y para ellos era más que suficiente. Su primera novela empezó a venderse. Palibrio debía enviar a los autores un informe trimestral desglosando las ventas, así como un cheque con la parte que correspondía cobrar a los autores. Pero eso nunca llegó a suceder. Algo más de un año después de la publicación de la novela, los autores no han recibido nada, ni cheques ni informes. Pero saben que hay mucha gente que ha leído su libro, a muchos incluso les ha gustado. Tienen una página web en la que mantienen contacto con sus lectores y saben que su novela se mueve.

Cuando publicaron, lo cual, sin duda, les supuso un esfuerzo económico, lo hicieron con ilusión. No lo hicieron pensando en hacerse de oro, no pensaron que su novela llegaría a ser un Best Seller. Pero tampoco pensaron que después de tanto trabajo, serían otros los que sacarían beneficios a su costa. Para ellos es una gran alegría cada vez que un lector les escribe para hacerles una buena crítica, es recompensa suficiente. Aunque sería una alegría mayor si no hubiera dinero de por medio. Si nadie sale ganando, es justo para todos. Si hubieran decidido poner el libro gratis al alcance de todo el mundo, estarían más que satisfechos. Pero la realidad es que hay gente que ha pagado por leer esa novela, y que los que se están llevando ese dinero no son, ni remotamente, los autores. Palibrio les ha estafado, y por lo que han podido descubrir recientemente, ellos no son los únicos que han picado el anzuelo. Esta empresa, uno de los líderes en la autopublicación, es también uno de los líderes del fraude. Juegan con los sueños de la gente, y se aprovechan porque saben que para muchos, son la opción barata, y por lo tanto, una de las pocas posibilidades a su alcance. Si el autor en cuestión es una buena fuente de ingresos, y paga por servicios adicionales, marketing, etc., Palibrio le pasa su cheque rigurosamente para que no dé problemas. Pero si el autor solo ha pagado el servicio básico y encima resulta que apenas tiene recursos como para plantearse llevarles a juicio por impago e incumplimiento de contrato… pues para qué molestarse en pagar, mejor aprovecharse de la situación, ¿no?

Actualmente, F.K. Essaza y Andrea Nunes han solicitado a Palibrio que anule su contrato y retire su obra de los puntos de venta actuales, pero el proceso es lento. Cuesta contactarles, no contestan jamás a la primera, hay que insistir, se hacen los remolones. Puede que pasen  meses hasta que consigan que esta editorial deje de vender su novela. A pesar de sus intentos por que les paguen lo que les corresponde por las ventas del último año, es difícil que salgan ganando. Desde luego, una demanda puede, tal vez, devolverles su dinero, pero no conseguirá derribar al gigante. Otros autores seguirán publicando con ellos, otros serán estafados. La vida seguirá y poca gente será consciente de lo que sucede en Palibrio y de lo que ello supone para los autores primerizos.

Mientras tanto, F.K. Essaza y Andrea Nunes os piden que si queréis leer La princesa del abismo en la mirada, contactéis directamente con ellos a través de su web o de su página de Facebook, pero por favor, no compréis el libro. No dejéis que Palibrio siga sacando beneficios de manera injusta, aprovechándose del trabajo y la ilusión de otros. Y, si podéis, ayudad a difundir esta información y tal vez así podamos evitar que nuevos autores sean engañados.

Artículo cedido por La princesa del abismo en la mirada.