Errores comunes en la lengua española

Hablar y escribir bien no es tan fácil, y en ocasiones, los propios medios de comunicación contribuyen a sembrar la confusión y normalizar errores. Ya vimos algunos ejemplos en el post El uso de las palabras, y hoy vamos a continuar con algunas palabras y expresiones que se usan incorrectamente con mucha frecuencia, incluso a veces por escritores, traductores y periodistas.

¿Alimentario o alimenticio?

Es harto común ver frases como esta: «Investigan una posible intoxicación alimenticia en la Base Militar de Cerro Murciano». En esta ocasión se trata del titular de una noticia publicada en el ABC Andalucía, por lo que es probable que tengamos tendencia a dar por hecho que no contiene errores.

Sin embargo, alimentario significa perteneciente o relativo a la alimentación, como industria alimentaria o cadena alimentaria. Alimenticio significa que alimenta o tiene la propiedad de alimentar, por lo que una intoxicación, en ningún caso puede ser alimenticia, sino intoxicación alimentaria. Un buen uso de esta palabra es, por ejemplo, el siguiente: «La jalea real tiene un alto poder alimenticio y energético».

Tal es así que…

«Tal es así que los derechos económicos, sociales y culturales son exigibles inmediatamente ante autoridades judiciales.» (Comisión Interamericana de Derechos Humanos)

Esta expresión tan extendida no se considera correcta. Debería usarse en su lugar la variante tan/tanto es así que. Por ejemplo: «Tan es así que los resultados pueden facilitar la detección en los pacientes con más riesgo de padecer estos tumores».

Se trata de…

Esta expresión es impersonal, por lo que debe usarse sin sujeto, pero aún así es habitual ver y escuchar en los medios frases como «El agresor se trata de un hombre de 25 años de edad» (Azteca Noticias). Lo correcto en este caso sería utilizar el verbo ser (El agresor es un hombre de 25 años de edad), o reformular la frase omitiendo el sujeto.

¿Digresión o disgresión?

Disgresión no existe, por lo tanto, el uso correcto es digresión, que significa ruptura del hilo del discurso con algo vagamente relacionado. Aunque, una vez más, abundan los ejemplos del mal uso de esta palabra: «Así que permitirá el lector que abordemos ahora esta tarea: no es una disgresión, como alguno podría suponer…» (Una lengua para Babel: La nueva imagen del mundo)

¿Andrógino o andrógeno?

Andrógino se aplica a una persona que presenta rasgos externos que no se corresponden definidamente con los de su propio sexo, mientras que andrógeno es la hormona que induce la aparición de los caracteres sexuales secundarios masculinos. En esta web de moda y entretenimiento, Bezzia, vemos cómo se confunde el término: «La ambigüedad y el look andrógeno están de moda».

Idiosincrasia, idiosincracia, ideosincrasia…

La opción correcta es idiosincrasia, a pesar de los siguientes ejemplos de mal uso: «… deberíamos tener la forma o la idea, a través de la idiosincracia, de cómo es el jugador mexicano…»  (Diario Marca); «A Cunqueiro, más que los detalles, le interesa la ideosincrasia que los produce» (Las siete vidas de Álvaro Cunqueiro: cosmovisión, codificación y significado en la novela).

¿Hasta qué punto crees que estos errores pasan desapercibidos?

Andrea Nunes. España.

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La palabra que no se puede escribir

Publicado originalmente en Un Arácnido Una Camiseta

El bug del español: una palabra que no se puede escribir

Hace unos días le hice una consulta a la RAE, ¿cómo se escribe el imperativo de salirle? Su respuesta fue la siguiente:

En relación con su consulta, le remitimos la siguiente información:
La interpretación forzosa como dígrafo de la secuencia gráfica ll en español hace imposible representar por escrito la palabra resultante de añadir el pronombre átono le a la forma verbal sal (imperativo no voseante de segunda persona de singular del verbo salir), oralmente posible si, por ejemplo, ordenáramos a alguien salir al paso o al encuentro de otra persona aludida con el pronombre le: [sál.le al páso], [sál.le al enkuéntro].Puesto que los pronombres átonos pospuestos al verbo han de escribirse soldados a este, salle daría por escrito salle, cuya lectura sería forzosamente [sá.lle], y no [sal.le].

Hemos topado, por tanto, con el que quizá sea el único bug de la ortografía española. Una palabra que existe gramaticalmente y se puede pronunciar, y que sin embargo no se puede escribir. ¿En la siguiente ortografía de la RAE incluirán alguna solución para esto? ¿Quizá un guión?

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Enseguida y en seguida

Aunque es preferible usar la forma separada (en seguida), ambas son correctas y significan lo mismo: A pesar de mudarse y cambiar de colegio, hizo amigos nuevos en seguida.

Adonde y a donde

Adonde y a donde se pueden emplear de manera indistinta: El pueblo a donde / adonde voy es muy tranquilo.

Lo mismo sucede con los interrogativos a dónde y adónde, que deben escribirse con tilde, pero también son intercambiables. Aprovechamos para indicar que dónde y adónde deben acentuarse siempre que sean interrogativos o exclamativos (también de manera indirecta, aunque no esté expresamente marcado con los signos de interrogación o exclamación): No sé muy bien dónde vive. / ¿Dónde vive? / ¡Dónde hemos ido a parar!

Pero del mismo modo que a veces encontramos una pregunta indirecta sin signos de interrogación, en ocasiones sucede lo contrario, nos topamos con un donde no interrogativo entre signos de interrogación: ¿Hay muchos parques donde tú vives? (Aquí no preguntamos dónde vives, preguntamos por los árboles, y donde podría ser reemplazado por “allí” o “en el lugar en que”). Esta misma regla nos sirve para cuándo/cuando (¿Cuándo vienes? / No sé cuándo iré / Cuando quieras puedes venir), qué/que (¿Qué haces? / Me preguntó qué hacía / Lo que hagas es asunto tuyo) y cómo/como (¿Cómo estás? / Él sabe cómo estoy / ¡Cómo corre! / Como tú no venías, me fui).

Entorno y en torno

En torno significa “acerca (de)”, “alrededor (de)”, “aproximadamente” o  “en relación (con)”: Ella miró en torno reconociendo el paisaje. / Los niños se arremolinaban en torno a la mesa. /Sucedió en torno al año 2000. / Hubo muchas especulaciones en torno a este asunto.

Entorno significa “ambiente”: Se sentía muy vulnerable fuera de su entorno habitual.

 Apenas y a penas

Como adverbio, apenas significa “difícilmente”, “casi no”. Aunque también es correcto escribir a penas, es menos frecuente y desaconsejable, por lo que la Real Academia recomienda escribir siempre apenas: Es un chico muy callado, apenas habla.

A parte y aparte

A parte solamente aparece como combinación de la preposición a y el sustantivo parte: Así no llegaremos a parte alguna.

En el resto de casos, aunque puede tener diferentes significados, siempre se escribe junto. Por ejemplo, como adjetivo significa “diferente” o “singular”: Este chico es un caso aparte. Como adverbio tiene el significado de “en otro lugar”, “por separado”: Dejaron los juguetes aparte y se pusieron a estudiar. Y como sustantivo, puede significar, entre otras acepciones, una conversación privada que mantienen dos o más personas, al margen de otras que se hallan en el mismo lugar: Juan, en un aparte, le contestó que no iría de ninguna manera. 

A gusto y agusto

“Agusto” no existe, así que siempre debemos escribirlo separado: Me siento muy a gusto con mi familia.

Por otra parte, no está demás aprovechar para comentar la diferencia entre “a mi gusto” (significa según mi deseo) y “para mi gusto” (significa “en mi opinión”), que en algunos casos se confunde: Él siempre quiere que se hagan las cosas a su gusto / Para mi gusto, creo que podría haberlo hecho mejor.

Andrea Nunes. España.

 

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Porqué, porque, por qué y por que

Porqué significa “causa”, “motivo” o “razón”: No entiendo el porqué de su actitud.

Por qué tiene significado interrogativo: ¿Por qué dices eso?

Sin embargo, no siempre va entre signos de interrogación, pues también puede formar parte de una pregunta indirecta: Me preguntó por qué dije eso. O: No entiendo por qué dices eso.

Porque equivale a “ya que”, “puesto que”, “dado que”: He llegado tarde porque he perdido el autobús.

Por que es la combinación de la preposición por y el pronombre de relativo que. Se reconoce fácilmente porque se puede intercalar un artículo en el medio: Ese es el motivo por (el) que no puedo ir. En algunos casos también puede tratarse de la preposición por que exigen ciertos verbos y la conjunción que: Se preocupa por que no te pase nada (Preocuparse por algo).

Sobre todo y sobretodo

Sobre todo significa “principalmente”, “especialmente”: Me encanta la mermelada, sobre todo la de frutos rojos.

Sobretodo es una prenda de vestir similar a un abrigo o gabardina: Albert Camus posa con el cuello del sobretodo levantado para enfrentar el frío parisino.

Sino y si no

Si no es la combinación de la conjunción si, que introduce una oración condicional, más una negación: Si no quieres venir conmigo, iré yo solo.

Sino tiene varios significados, por lo que lo más sencillo es pensar si se trata de una condición (en ese caso se escribiría separado) y si no es así, se escribirá siempre junto.

Se puede utilizar para contraponer una frase afirmativa a otra negativa anterior: No sentí pena, sino alivio.

También se puede emplear para añadir algo a una primera frase: No solo vino Pedro, sino también toda su familia e incluso unos amigos del barrio.

Además, sirve para denotar excepción o la idea de “solamente”: No lo sabe nadie, sino tú.

A sí mismo, así mismo y asimismo

A sí mismo es la combinación de la preposición a, el pronombre reflexivo y el adjetivo mismo, y admite variación de género y número (a sí mismos, a sí misma, a sí mismas):Se dijo a sí mismo que debía quedarse donde estaba.

Así mismo y asimismo se pueden usar de manera indistinta cuando significa “también” o “además”, para relacionar conceptos o mostrar semejanza: Le informó asimismo (o así mismo) de cuál había sido la causa de la derrota.

Así mismo también puede ser la combinación del adverbio así y del adjetivo mismo. En este caso puede omitirse, tan solo tiene un valor de refuerzo o énfasis: Lo hizo así (mismo).

Andrea Nunes. España.

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Johan Cladheart nos muestra la importancia de escribir bien y hasta qué extremos importa un punto, una coma o una tilde…

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El disparo.

Solo en el parqué, buscaba respuestas y aquel revolver cambió el destino. Olvido pronto que el impasible oro es demasiado valioso. Recordarlo me devuelve a la realidad. Aquel ruido, el disparo, me enloqueció. El ánima vuelve a quemar los cartuchos a mi ser disparado. Me calmó. Pensé en el presidio; un silencio atroz. En la sala, después de unos segundos, sonó un tono quedo. Detrás del viejo bar no se veían más que sombras. Pérdidas que se hicieron demasiado grandes para él. Ultimó la preparación de la venganza. Era importante que cantara antes de vengarse. Iba a vaciarse.

Él calculó con frialdad. Era fácil para él. Barrió los alrededores con la mirada. Bastaba con eso. Me descubrió. Mi cara seria. Para verla, busqué algún espejo sin suerte. En el cartel —lo habían enseñado bien— ponía «cerrado». Él gestó la idea para dejarnos solos. Fue eficaz, lo reconozco. Entre las sombras, sonó el cargador. En…

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¿Viniste o vinistes? ¿Había o habían? ¿Hecho o echo?

¿Viniste o vinistes? ¿Había o habían? ¿Hecho o echo?

     Parece mentira, pero es cierto, la mayoría de los hispanohablantes cometemos errores incluso al conjugar los verbos en nuestra propia lengua.

     Un error muy común, por ejemplo, es añadir una -s a la segunda persona de singular del pretérito indefinido (hablastes, quisistes, oístes…), cuando en realidad acaba en –e (hablaste, quisiste, oíste…)

     Pero el que se lleva la guinda es el verbo “haber”. En primer lugar, ya causa un gran caos tan solo por su ortografía, pues seguro que no es la primera vez que veis catástrofes como a ver, haver, aber… y a saber qué otras combinaciones imposibles, para referirse, simplemente, a este verbo. El verbo “haber”, sea en el tiempo que sea, siempre lleva “h”: He llegado tarde y Julia ya se ha ido.

    Por si fuera poco, también puede darnos problemas a la hora de concordar. Por ejemplo: Habían diez personas en la sala. A muchos os chirriará, pero en realidad es algo que a menudo pasa desapercibido. Lo mismo sucede si queremos conjugarlo en futuro: Mañana habrán diez personas en la sala.  En cambio, si lo conjugamos en presente, todos diremos siempre: Hay diez personas en la sala. Nadie es capaz de plantearse que “hay” debe ir en plural. Bien, pues si “hay” no tiene plural en presente, en pasado y en futuro tampoco lo tiene: Había diez personas en la sala y Habrá diez personas en la sala.

     Y lo más irreal que se ha llegado a cruzar en mi camino es un “habemos, al intentar utilizar este verbo en la primera persona de plural con el significado de “hay”. La persona que lo usó así (y os aseguro que no era ningún analfabeto, si no alguien que ha leído mucho y que además escribe bastante bien) pretendía expresar algo así como “Las personas que hay aquí…”, pero quería incluirse a sí mismo y por eso dijo “habemos”. “Hay” es inalterable; aunque venga del verbo “haber”, no es lo mismo, no puede conjugarse igual. Si hubiera conjugado el verbo correctamente, habría dicho “Las personas que hemos aquí…”, pero claro, eso carece de sentido. En esos casos lo mejor es no complicarse mucho la vida y buscar un sustituto, pues “Las personas que estamos aquí…” habría quedado perfectamente si no se hubiera empeñado en usar la expresión “hay” (y dadas las complicaciones que parece ofrecer esta construcción, vamos a dejarlo aquí, sin internarnos más en el laberinto de ay, ahí, ai o paradojas similares, dejando claro que si nos referimos a “haber”, se escribe “hay”).

     Otro quebradero de cabeza suele ser el tema de la “y y la “ll. En realidad es muy sencillo. Si el verbo lleva “ll” en infinitivo, entonces lleva “ll” en los demás tiempos (callar-calló; hallar-halló, halla, etc.), pero si en el infinitivo no lleva ni “ll” ni “y”, entonces es cuando lleva “y” en otros tiempos (haber-haya; huir-huye; caer-cayó; oír-oyó)

     Y por último, pero no por ello menos popular, cabe mencionar la confusión que causan los verbos “hacer” y “echar”. Parece evidente que si “hacer” lleva “h” en infinitivo, también la lleva al conjugarlo, y que si “echar” no la lleva, pues no se la vamos a añadir luego porque sí. Pero sigue siendo habitual encontrarse con “echo” cuando significa “hecho”, y viceversa, así como “hechó” (que no existe) en lugar de “echó”. Como decía mi profesora de primaria, “en el verbo echar, lo primero que echas es la hache”.

     Espero que esta entrada os haya resultado útil y que contribuya a mejorar la escritura de quien lo necesite.

Andrea Nunes. España.

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El español es un idioma muy rico y no precisamente sencillo. Evidentemente, con ser nativo no basta para ser un experto. En muchas ocasiones, necesitamos consultar el significado de palabras en nuestra propia lengua, por muy cultos o leídos que seamos. Y no solo eso, si no que a veces, creemos que sabemos cómo usar un término cuando en realidad lo estamos haciendo mal. Por ejemplo, ¿cuántas veces habremos visto la palabra “estimación” mal empleada sin tan siquiera darnos cuenta? Es hasta común escuchar una frase como esta: “Según las estimaciones privadas, la inflación anual ya supera el 41%” (http://www.clarin.com/politica/estimaciones-privadas-inflacion-anual-supera_0_1230476953.html). Pero “estimar” es apreciar, dar valor a algo, por lo que la anterior expresión carece de sentido. Deberíamos decir  “según los cálculos”, por ejemplo, pues si consultamos cualquier diccionario, veremos que ninguna de las acepciones de “estimar” se corresponde con el significado que pretendemos expresar.

¿Qué otras palabras usamos mal? Debido a la influencia de los medios, que a veces no emplean el español más correcto, tendemos a cometer ciertos errores, cada vez más generalizados. Aquí reunimos algunos de ellos.

Clima: el clima y sus derivados hacen referencia a la temperatura y demás condiciones atmosféricas o meteorológicas características de un lugar. Las condiciones diarias, como el sol, la lluvia o el viento, no son lo mismo que el clima. Podemos decir que hoy hace buen tiempo, pero no que hoy tenemos buen clima. En cambio, sí podemos hablar del clima que predomina en una determinada región.

Cesar: es un verbo intransitivo, es decir, no se puede utilizar con un complemento directo, por lo que una persona puede cesar de ejercer, pero no es posible “cesar a alguien”, aunque sí se le puede destituir o pedir el cese. Si consultamos un diccionario, veremos que siempre se nos indica cuándo un verbo es transitivo o intransitivo.

Entrenar: es un verbo transitivo, por lo que necesita complemento directo. Los deportistas, por ejemplo, no entrenan, se entrenan, y quien entrena es el entrenador.

Confrontación: no es lo mismo que enfrentamiento. Confrontar es cotejar, comparar, o bien poner a una persona frente a otra, cara a cara.

Los diccionarios más recomendables y útiles, en mi opinión, son los siguientes:

  1. En primer lugar, por supuesto, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, tanto en papel como online,  y también el Diccionario panhispánico de dudas
  2. El Diccionario de uso del español de María Moliner, por el momento, disponible solo en papel

Y, por supuesto, para cuando queramos escribir o leer algo más específico, siempre tenemos diccionarios muy curiosos, aunque más “rústicos”, como este de voces canarias: http://www.iac.es/galeria/westend/guanye.html; este de términos criollos: http://www.folkloredelnorte.com.ar/terminos.htm, o este de las jergas del habla hispana: http://www.jergasdehablahispana.org/, que aunque de momento solo se puede adquirir en papel, su web es muy interesante y en ella tenemos acceso a muchos ejemplos y curiosidades del habla hispana.

Otro recurso que nos puede resultar muy útil a la hora de escribir, son los diccionarios de sinónimos y antónimos, que nos ayudarán a evitar repeticiones innecesarias y asonantes. Los procesadores de texto suelen incluir este tipo de diccionarios, por lo que una opción es utilizar el de Microsoft Word, por ejemplo, pero también encontraremos infinidad de ellos online, como el de El País o El Mundo.

Y en caso de necesitarlos, también podemos contar con infinidad de diccionarios especializados o técnicos en la red, como el diccionario jurídico Enciclopedia jurídica, el diccionario médico-biológico, histórico y etimológico Dicciomed,  o lo que se nos ocurra.

No importa qué busquemos, gracias a los recursos de los que disponemos hoy día en internet, tenemos acceso prácticamente a cualquier información, tan solo hemos de tomarnos la molestia de buscarla, y si la calidad o exactitud de nuestros textos va a depender de si nos tomamos o no esa molestia, siempre merece la pena. Cuando tengamos dudas acerca de cómo emplear una palabra, debemos buscarla, comprobar su significado, pues mejoraremos la calidad de nuestras obras y además aprenderemos algo nuevo.

Andrea Nunes. España.

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