Héroes, por Xavi Benigni

Yo tengo una debilidad por los héroes, y no por aquellos con súper poderes, no.
Hablo de aquellos héroes que te preguntan cómo estás y verdaderamente escuchan la respuesta.
Aquellos héroes que te ayudan a levantarte, mientras las otras personas no sabían ni que habías caído.
Aquellos héroes que una vez han entrado en tu vida, se quedan.
Aquellos héroes, llamados “amigos”.
Estas palabras son para ti, amigo
Aunque no acostumbre a decirte esto, que sepas que te quiero.
Te quiero porque cuando estoy contigo me siento invencible.
Te quiero porque no me abandonas nunca, ni cuando estamos lejos uno del otro.
Ni cuando me equivoco, ni cuando te trato mal.
Te quiero porque me ayudas incluso cuando sabes que estoy haciendo una tontería.
Porque me ayudas cuando lloro, cuando las lágrimas hacen una carrera por mis mejillas.
Te quiero porque es bonito cuando nos miramos y reímos, porque no necesitamos palabras para entendernos.
Te quiero porque me dices las cosas a la cara, y me defiendes a las espaldas.
Te quiero porque juntos hemos hecho muchas cosas, y haremos muchas más.
Divirtiéndonos. Y pasando siempre de la gente que nos critica sin saber.
Porque estarías despierto toda la noche para mí, y porque sabes que yo haría lo mismo por ti.
Te quiero porque eres sincero conmigo incluso cuando sabes que esa sinceridad me hará daño.
Te quiero, amigo.
Porque somos hermanos de vida, y en ocasiones ser hermanos de vida es mejor que ser hermanos de sangre.
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Xavi Benigni. España. 
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El amor no entiende de distancias, por Xavi Benigni

Solo se tiene que amar para superarlo todo; el tiempo, la lluvia, los kilómetros. Si nos perdemos por la distancia, nos perdemos porque era mas fácil que amarnos. Nos perdemos porque el miedo de no vernos juntos, el miedo de sufrir, era más fuerte que las ganas de seguirse queriendo. Nos perdemos porque se tiene miedo, sea juntos o separados. En estos casos, lo más triste es ver a alguien luchar por los dos. Es ver a alguien que no lo quiere lanzar todo a la mierda y quiere seguir luchando, aunque el otro ya haya decidido. Hacerse falta da miedo, hace daño. Cuando una parte de ti, una parte de tu mundo, no está entre tus brazos, se sufre. Se tiene miedo de ya no ser una prioridad para la otra persona, se tiene miedo de ser un peso, de no ser imprescindible, o de ser sustituidos. En fin, se tiene miedo. Pero si es amor verdadero, el miedo se supera; se supera el miedo, la falta, la distancia, la incertidumbre, se supera todo, solo se tiene que querer. No existe una pareja perfecta, pero existen las parejas que no se quieren rendir. Donde el amor supera al orgullo, donde después de las discusiones y los gritos aún se aman más, porque se necesitan el uno al otro. No se puede decidir de quién enamorarse, el amor no se decide, el amor llega y punto. Y no importa si llega en el momento justo o no, si tiene un carácter opuesto al tuyo, si tiene el doble de edad que tú o la mitad, si es el justo o el más equivocado que te podrías encontrar, si está a dos pasos de ti o a la otra parte del mundo. Todo esto no importa. Si se ama de verdad se sienten igual sus manos aunque no esté a tu lado. Si se ama de verdad el corazón sigue caliente aún cuando estemos separados.

Xavi Benigni (Youtouber). España.
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Amar es breve, olvidar no tanto                                 Valórate

Amar es breve, olvidar no tanto; por Xavi Benigni

Amar es breve, olvidar no lo es tanto.
Es curioso cómo nos damos cuenta siempre demasiado tarde de lo importantes que son las personas que tenemos a nuestro lado. Nos parece todo tan normal cuando la vida avanza sin darnos cuenta. Hasta cuando empezamos a dar por sentadas muchas pequeñas cosas, hasta cuando alguien a quien amamos se cansa, y nos deja sin esperárnoslo. En aquel instante, en aquel preciso momento nos damos cuenta de que hubiéramos podido hacer mucho más.
¿Pero cómo podemos olvidar a alguien que nos ha dado tanto para recordar?
Claro, estaría bien tener un dispositivo que te haga olvidar los recuerdos, pero claro.. Eso solo ocurre en las películas. En la vida real no nos curamos nunca de lo que nos hace falta, nos explicamos otras verdades, nos habituamos a su ausencia.
Y la parte más difícil no es borrar el pasado, eso no se puede hacer. La parte más difícil será borrar de tu mente el futuro que habías imaginado a su lado.
Tendrás que habituarte a no pensar en eso, hasta que el recuerdo de aquella persona no sea dulcemente amargo, hasta que vuelvas a ser feliz, aunque no le hayas olvidado. Porque amar es posible, olvidar no.

Xavi Benigni (youtuber). España.

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Sin título, por Nancy Ibarra

No, señores. Ustedes no entienden. Él me gusta porque tiene una voz melodiosa para mis oídos, porque en sus ojos puedo verme reflejada de cuerpo y alma, porque su cabello cobrizo rima perfectamente con su piel morena. Me gusta porque tiene una sonrisa preciosa, y déjenme decirles que no es una sonrisa cualquiera, no, señores, su sonrisa ilumina, crea, oscurece y destruye…, quiero decir, te mueve el piso para ponerlo más firme. Me gusta porque en su mirada he visto ternura, y entre hoyuelo y hoyuelo me he encontrado yo, con sus labios sobre los míos y viceversa. Me gusta de una manera tan especial, ¿se imaginan? Me gusta porque se ríe a más no poder, y se deprime hasta tocar fondo. Incluso, me gusta aún más cuando se levanta, así, despeinado, con los ojos hinchados, ojeroso y con su sonrisa perfecta, ¿cómo se puede estar mejor que eso? ¡Dios! Me vuelve loca a más no poder. Tan mío y tan suyo. Tan suyo, pero tan nuestro. Y yo, ¡Yo, señores! tengo la dicha de sentir su aroma, de tocar aquella constelación de lunares sobre su pecho y espalda, de escribirle, de cantarle, de verle, de escucharle, de suspirarle…, en fin. A lo que iba, él no me gusta para ahora, ¡No, señores! ¡Ustedes no entienden! Él me gusta para siempre.

Nancy Ibarra. México.

Querido amor, por Andrea Nunes

15 de febrero de 2015

Querido amor:

Te echo de menos… No creía que fuese posible sentir tal añoranza. El tiempo que hemos compartido se ha evaporado ante mis ojos y ya solo habita en mi memoria. Ocupo mis días, trato de disfrutar, de llenar el abismo que abrió aquel primer beso, y no logro más que engañarme a mí misma, y engañarte a ti, porque te pongo mi mejor cara, y no es más que una máscara. No tenerte me quema por dentro, me abrasa, como si un ser hambriento estuviera volviéndose loco en mi interior.

Anoche, antes de dormirme, cuando estaba en ese estado de semiconsciencia en el que los sueños se mezclan con los pensamientos y las fantasías, sentí que estabas en mi cama y me abrazabas por la espalda, luego me besabas el hombro. Tal era la fuerza con la que te deseaba ahí, que pude apreciar tu olor, tu piel suave… me estremecí, se me erizó el vello de la nuca. Y en un instante, como si una daga invisible hubiese cortado el hilo del sueño, salí bruscamente de mi letargo, cayendo de nuevo en la realidad de mi cuarto solitario.

Es un dolor cruel y despiadado, amante de la tristeza. Pasean ambos siempre de la mano, regodeándose en el sufrimiento del desamor. Llegan juntos, sin previo aviso, y el único modo de espantarles es con el llanto. Las lágrimas consumen  a estos amantes y limpian el suelo que han pisado.

Trato de buscar mi redención. Pago el precio por el mal causado. He de experimentar en mis carnes el daño que he infligido y por ello cumplo mi penitencia. Un corazón roto a cambio de otro. Día a día la deuda se va reduciendo. El sabor amargo de los recuerdos se torna dulce poco a poco. Cuando cierro mis ojos para ver los tuyos, con sus infinitas tonalidades como las piedras que reflejan el sol bajo el agua cristalina de un manantial, mi corazón se serena  y mis labios se curvan en una sonrisa apacible llena de amor. Inmortalizo tu mirada de niña traviesa, tus juegos, tu ternura. Te siento cerca y te sigo añorando, pero encuentro tu alma tranquila y la mía se calma también.

Y tal vez, solo tal vez, algún día te haga llegar mis cartas y tú quieras volver a saber de mí.

Siempre tuya,

                        Eleanor

 

Andrea Nunes. España.

 

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Nuestro primer beso                 El fruto prohibido            Fábula: La Garza que quería ser flamenco

Que sí, joder; por Enric Fernández

Que sí, joder

Que sí, que te quise.

Que te querré.

Que te quiero.

Que si joder que sí. Que la jodí, que te jodí, que jodimos. Joder si jodimos. Y me jode, joder si me jode, haberte jodido.

Pero que cojones quieres que haga si yo era y ya no soy. Si fui lo que era porque nosotros éramos. Y dejé de ser y aprendí a no ser cuando vi que podíamos dejar de ser.

Y dejamos de ser.

Y ya no se lo que soy. Creí ser libre y recordé que tu tenías mis alas. Creí poder caminar sobre las piedra y recordé que entre tanta piedra solo había un diamante. Y los diamantes son para siempre. Y los tatuajes.

Y tu recuerdo.

Y quizá sea eso, tu recuerdo, lo más tormentoso de todo. Porque si al menos pudiese verte, si al menos supiese de tu vida, la tortura tendría sentido, sería algo real. Más ahora estoy sometido a la peor de las torturas, llevada a cabo por el más despiadado enemigo que jamás he tenido, yo mismo.

Y no quiero,

y me jode

ser, y que seamos

un recuerdo.

Enric Fernández. De su blog Odisea(a)amarte.

¡Oye!, por Katherine León Gómez

¿Qué es el amor? Me dejas sin respuesta alguna, simplemente no paras de preguntarlo ¿¡por qué tanto afán!?… recuerdo que te dije que era como esa ansiedad de por tonto que suene sentir algo, ese algo de dolor que te mantiene vivo. Me sentí estúpida por mi “súper respuesta” pero me encantó cómo la tomaste, con esa bella sonrisa en tus ojos y un húmedo y tierno beso… en verdad te extraño, necesito escribir esto para revivir esos momentos en mi mente y poder sentir ese ego de dolor, para quizá si un día tengo suerte, poder olvidarte.

Katherine León Gómez. Colombia.

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Pensando en ti                                    Sus ojos

Lo que ves es lo que soy, por Fernando Bermúdez

Lo que ves es lo que soy

Acepto desaparecer, porque me voy apagando como una vela, no hay duda, hago. Me dejo ser en un universo infinito, donde retorno, tomo pausa & vuelvo a crecer entre la tierra, soy arado, regado, atendido & recogido. Como fruto único e irrepetible, sigo creciendo, viendo, autonomizándome, sigo siendo arado por los días, regado por el aire, sigo siendo tierra, que vuelve a su madre, sigo aprendiendo de mis muertos, de los que fui, de los que seré, de esta soledad que me regala un segundero para no tomarme el tiempo tan a pecho, sigo siendo el silencio de un suicida, la risa de un pequeño, las arrugas de una anciana, las estrías de una madre, sigo siendo este universo que seguirá dando vueltas, en todas estas vidas que me esperan.

Camino entre raíces, creciendo a cada legua, me alejo poco a poco a la espera, desaparezco a cada paso,  dejando mis huellas para mi próxima cruzada, me limito a pensar qué seré, cómo actuare, seré acaso un mito o solo es mi realidad queriendo ver como un estúpido; pero aunque lo fuera, creo en la magia, en los sueños, en la gente, creo en todo lo que muchos han dejado de creer, & no tiene nada que ver con dios, soy mi destino, mis destierros & mis noches de insomnio.

He sembrado promesas por ahí, muchas de ellas tienen nombre, capítulos, notas musicales, llevan un calvario como todo el mundo, son sorprendentes, algunas han muerto & con ellas muchas ilusiones; tengo por nombre silencio, & con él tres puntos suspensivos que dirigen mi vida, compleja, misteriosa, insoluta, aventurera, sarcástica, risueña, seria & con muchos abecedarios por descubrir.

Mis días mueren por los nuevos, viven por los viejos, sonríen por los que no conocen, saben que si ellos parten, tendré una experiencia más en mis momentos, saben que escribiré de ellos, que no los dejaré morir en vano, saben que en cualquier tertulia contaré sus hazañas, contaré lo que vivimos juntos, saben que se llamarán pasado, que no los visitaré seguido, que serán leyenda, que tocarán la vida de otros entes & compartirán los días como recuerdos.

Debo decir que lo que ves es lo que soy, que lo que piensas no lo es, que lo que quieres tal vez no ocurra, que cuando las mareas te acechen muerto, & la tierra tome lo que es de ella, puedes cerrar los ojos demasiado fuerte & volver a donde perteneces, volver a la vida, a la lluvia que recorre tu rostro, al sol que calienta tu cuerpo, al frío que estremece tu piel, a los paisajes áridos, tristes, coloridos, imaginantes con piel de jaguar que se dibuja entre las estrellas, volver al amor que es todo un ciclo, que se siente a cada mañana cuando  lo único que posees eres tú & entorno.

La muerte recorre con facilidad cualquier espacio, es amante de los juegos, de la desesperación, de la desolación; siempre deja que la imaginación del hombre se crea poderosa, la deja libre, con cercas por doquier, les deja creer en la eternidad, en mitos & leyendas. La muerte anuncia su llegada, en silencio, sin prisa, disfruta cada instante de la agonía, del dolor & la sobrevivencia del más fuerte. La muerte concluye siempre dejando los cuerpos a su madre, a la tierra. La muerte no se olvida de nosotros, ella nos recibe & nos recoge en tiempo de olvido.

“Soy lo que ves, & lo que ves es todo lo que existe, soy como el Narciso o la Rosa, con espinas, belleza, vida & final”.

Fernando Bermúdez. México.

 

Fernando Bermúdez

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No me importa

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Cuenta regresiva, por Fernando Bermúdez

Cuenta regresiva Fernando Bermúdez

            & ahí estabas haciendo arte, curiosa, dramática, bella & sin ninguna posibilidad. Pero radiante, con ganas & llena de amor por lo que crearía; me sonrió & supe que el arte estaba mirándome, sonriéndome, sabía que me quería.

            Estaba tan claro que el destino sonrió, tan claro que ese momento se perdería en el tiempo, pero siempre hay recuerdos, siempre hay lugares donde las miradas se realizan eternas. Hay millones de mitos, de proezas, cuentos & refranes que desaparecen, pero amores como el nuestro no pasan, no mueren, tal vez huyen, toman vacaciones, experimentan amores, se suicidan, renacen, cuentan, lloran o se pierden; pero nunca dejan de vivir con el primero, siempre regresan después de un tiempo a amar, vuelven al atardecer donde nada puede hacerlos volar como ellos.

            Así de loca es nuestra historia, así de amor estamos, llenos hasta el último punto fijo de nuestros universos, somos infinitos en medio de un par de galaxias. Mujer, deja caer tus desgracias, llantos & mantras, déjame conocer el infinito entre tus piernas & alguna que otra muerte pequeña para llegar al cielo.

            Es que el tiempo corre lento, apaga mi luz, el tiempo me atrapa, me recuerda, me detiene a disfrutar, el tiempo me atrapa a ti, es él, el que no deja de pensarnos. Siempre supe que llegaste a mi vida & yo no me detuve, el frío me encapsuló, el calor huía desplazando mis recuerdos; llevo tatuado nuestro encuentro, aunque no se vea se presenta en mis equilibrios, pienso que el universo nos unió para ser insomnio, leyenda & vida.

            Cada día, de cada mes, a cada hora, estás, te vas & vuelves a casa como el mismo frío, te sueño & carezco de conciencia, de luz, mis sábanas son aire que me consume en sangre, en llamaradas de silencio, en penas que nos salvan, que nos atrapan, que se van diciendo adiós, por cada luto sin vernos. Pero seré el aire que entrará en tus pulmones & suspirará libertad.

“Nunca olvides, vida mía, que me vales mucho, como para matarme por cualquier par de ojos que me miren con lujuria”.

Fernando Bermúdez. México.

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